Noticias literarias e históricas, y anuncios críticos útiles para completar y corregir los mejores libros sobre la historia de la literatura castellana y sobre la biografía de los escritores que la han creado, conservado, enriquecido o corrompido. Lope Félix de Vega Carpio (I)
- Autor del texto editado
- Liaño, Álvaro Agustín de
- Título de la obra
- Noticias literarias e históricas, y anuncios críticos útiles para completar y corregir los mejores libros sobre la historia de la literatura castellana y sobre la biografía de los escritores que la han creado, conservado, enriquecido o corrompido
- Autor de la obra
- Liaño, Álvaro Agustín de
- Edición
- Aquisgrán y Leipzig:
Casa de J. A. Mayer,
1829
- Paginación
- pp. 38-64
Más información
Relación de todos los textos preliminares que se encuentran en esta obra:
* "Vorwort," J. A. Mayer, Aquisgrán, junio de 1829.
* "Exordio / Einleitung," Álvaro Agustín de Liaño, Neuwied, 10 de diciembre de 1828.
* "Vorwort," J. A. Mayer, Aquisgrán, junio de 1829.
* "Exordio / Einleitung," Álvaro Agustín de Liaño, Neuwied, 10 de diciembre de 1828.
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Biblioteca Bodleiana, 8 THETA 54 (Weston Stack). Digitalización disponible en (texto completo)
Información técnica
Encoding: Ioannis Mylonás Ojeda
Transcriptor: Carmen Calzada Borrallo
Transcriptor: Carmen Calzada Borrallo
Edición preparada para el Proyecto I+D "BIOGRAFÍAS Y POLÉMICAS: HACIA LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA LITERATURA Y EL AUTOR" (SILEM II) RTI2018-095664-B-C21 y C22 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 29 Julio 2022
Lope Félix de Vega Carpio
En la noticia que he dado al público seis meses ha de la empresa vasta del ilustre literato y publicista español don Joaquín María de Ferrer y de las tareas de dos eruditos traductores del castellano en alemán, los Srs. Richard, mayor del ejército británico, y Ludwig, capitán de la infantería prusiana, no he podido entrar en ciertos pormenores importantes para la Europa literata. Mi ánimo en la citada noticia ha sido principalmente el disponer la atención del público a leer estos pormenores, y disponerla haciéndole dejar a un lado la especie de fastidio con que he creído echar de ver que mira, de algún tiempo a esta parte, la literatura de dos naciones que han tenido la desgracia de ser ajadas y oscurecidas por hombres viles y malos, y por circunstancias infelices. Si se lee con atención la citada noticia será fácil el descubrir que no es más que una introducción filosófica a las noticias literarias que deben seguirla, o bien el exordio noble que emplearían las musas griegas y latinas y aun las italianas, si la Europa sabia, dejando crecer sin medida el fastidio que le inspiran los ministros de una religión hipócrita y sanguinaria y los corruptores de la religión verdadera, el mahometismo y el falso cristianismo, el Mufti y obispos-magnates semejantes al Mufti, desdeñase el estudiar a Homero y a Píndaro, a Virgilio y a Horacio, al Tasso у al Ariosto.
En este momento el deseo de que la Alemania no se descuide en disfrutar del hábil traductor que posee de uno de los mayores poetas del mundo, de Lope, uno de los grandes modelos del arte de escribir en la hermosa lengua castellana, 1 este deseo me decide a no tardar más en ocupar la atención del público literato у de la juventud estudiosa de los alemanes con las noticias necesarias sobre Lope de Vega.
Frey 2 Lope Felix de Vega Carpio nació en Madrid el día 25 de noviembre de 1562. De 14 años de edad у aún antes escribía ya versos y dramas. Sus estudios no fueron tan sólidos como deberían haberlo sido en la escuela, hoy olvidada no menos que sus sabios maestros, 3 por la ingratitud egoísta de las naciones europeas, 4 pero no fueron tan malos como, fundados en muchos pasajes de sus voluminosos escritos lo creerán los censores de que abunda siempre la república literaria; censores que a menudo tienen por qué temer ellos mismos el ser examinados y juzgados. Joven, fue Lope inquieto y travieso; a lo menos lo pensará así quien quiera que sepa que se escapó de Madrid con uno de sus compañeros cuando estudiaba todavía el latín, y que sin dinero quiso echarse a ver y correr el mundo. En Segovia un platero, hombre de bien a quien quisieron ambos vender las alhajuelas, que Dios sabe cómo poseían, los acusó y presentó a un magistrado hábil e integro que hizo que un alguacil los llevase a Madrid. Estudiando la filosofía peripatética en Alcalá de Henares, compuso el poema que intituló Arcadia, en él se propuso el imitar al célebre Jacobo Sannazaro, y se ve que si no supo evitar los defectos de semejante modelo, tuvo a lo menos bastante ingenio para copiar algunos de sus buenos rasgos. 5
—Un noble se burló, quizá con razón, de las poesías del joven Lope, pero este no tardó en responder a la burla con una sátira que le obligó a dar al zoilo o aristarco ofendido la satisfacción sanguinaria y al mismo tiempo ridícula del Desafío. Tuvo la desgracia de herir gravemente a su adversario y para evitar el castigo que merecía este delito debió recién casado huir de Madrid y esconderse en Valencia. Sin embargo, en mi opinión, a esta desgracia debió Lope lo mejor de su instrucción y de su gusto, muy mal conocido hoy por los ingeniosos sofistas de la escuela de Shakespeare. 6 En este juicio aludo a la dicha de Lope de haber hallado en Valencia al sabio canónigo Vicente Mariner, varón prodigioso en los anales de la erudición y que solo una nación tan desgraciada y oprimida como la española ha podido dejar en las tinieblas de un olvido antisocial. 7
Dócil a la idea que daban del interés de España la vanidad y las preocupaciones de Felipe II, y ardiendo en el loco celo del vulgo de las naciones que en aquel tiempo confundían con los derechos de la Santa Iglesia romana la ambición, y las usurpaciones e imposturas del obispo que la desfigura y oprime, 8 no pudo Lope menos de ser uno de los soldados de la invencible Armada, pero tuvo la dicha de volver a España sano en el cuerpo y acaso proveído de una parte de la teología poética que vació después en el poema de la Corona trágica en que cantó a María Estuarda, y al Papa y mil cosas que afligen a los mejores católicos.
Habiéndose casado dos veces, y viéndose viudo demasiado temprano, resolvió en un momento de melancolía devota al entrar en clero. No son solo autores españoles de un cierto vulgo, que no defiendo yo, los que llaman a una resolución de este género dejar el mundo: la secta poética que los alemanes, desengañados hoy de muchas cosas, empiezan a mirar con una justa ojeriza, copia esta frase de escritores que ignoran lo que es el peso inmenso del augusto sacerdocio y cuán fuera de propósito la desea el mundano que busca con verdad el retiro de la penitencia. La de Lope, sacerdote, consistió en gran parte en escribir comedias y en ganar con ellas con qué vivir riquísimo y muy aplaudido, no lejos de adonde el infeliz Cervantes se moría de hambre.
A las riquezas unió nuestro penitente sacerdote los honores. Su catolicismo puro, que así lo llama un sabio de Gotinga, 9 mal que pese a mil sabios católicas que habrían podido enseñarle a escribir con menos inexactitud: su papismo hediondo, diré yo (que me aflijo en verdad de los males de la santa iglesia romana y de la ceguera del primero de sus obispos), le obtuvo del clero de Madrid el ser jefe de cofradías honoríficas y del Papa Urbano VIII, grande amigo de versos y de poetas, la cruz no de justicia, del orden de Malta y el grado de doctor en teología. Sin duda cantó Lope en alguna parte los principios que dirigieron al tal Urbano, por ejemplo, cuando el infeliz Pallavicino 10 expió, ¡muriéndose en un cadalso!, el haber amado derechos opuestos a las usurpaciones papales y el haber escrito con demasiada acrimonia algunas verdades útiles.
La Historia, amiga firme de toda verdad y de toda equidad, exige que digamos que Lope no fue avaro y que dio sus riquezas en vida y en muerte a los pobres y al culto del Señor, o a lo que él creyó ser culto del Señor.
Murió de más de 70 años el de 1635 y fue enterrado con una pompa digna de la imaginación de sus admiradores. El duque de Souza [sic], un gran Señor, ejecutor testamentario o bien albacea de Lope, ordenó y dirigió los funerales: poetas oradores y escritores buenos y malos nos los han celebrado. ¡Para los hombres que se mueren de sed de alabanzas y honores Lope será siempre un prodigio de felicidad digno de envidia!
Espero que en lo que acabo de escribir verán los alemanes juiciosos que no pertenezco a la secta que les causa hoy, en fin, una justa ojeriza y por consiguiente me leerán con confianza en lo que voy a añadir para decidirlos a estudiar algunos de los escritos de Lope, ahora que un elocuente e ingenioso traductor ha dado en alemán muchos de los más dignos de ser leídos y de los que contienen todos los resortes de la elocuencia castellana, y ahora también que un sabio español 11 se prepara a publicar con corrección y con noticias muy importantes cuantos pueda hallar ya impresos ya todavía manuscritos e inéditos.