Prensa y canon · Textos historiográficos
“Histrionismo español”
- Autor del texto editado
- Sin firma
- Título de la obra
- El guardia nacional, n.º 933, 1838-08-02
- Autor de la obra
- Ferrer, Luis (dir.)
- Edición
- Barcelona:
Imprenta del Guardia Nacional,
1838
- Paginación
- p. 3
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital de la BNE. (texto completo)
Información técnica
Editor: Victoria Aranda Arribas
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 23 febrero 2026
Histrionismo español
ARTÍCULO II.
Sucediéndose a los primeros unos tiempos pacíficos, empezaron los poetas a escribir diversos diálogos o églogas en que hablaban con interlocutores, y se representaban en presencia de algunos personajes. El primero que lo ejecutó, a fines del siglo XV, cuando los Reyes Católicos acababan de echar de España a los moros y a los judías y se descubrieron las Indias, fue Juan de la Encina. Este dio principio a la comedia, según asegura el representante Agustín de Rojas y Villandrando, diciendo:
Juan de la Encina, el primero,
aquel
insigne
poeta
que tanto bien empezó;
de quien tenemos tres églogas
que él mismo representó
al Almirante y duquesa
de Castilla y de Infantado,
que éstas fueron las primeras &c.
Juan de la Encina, natural de Salamanca, no fue menos poeta que músico. Fue in[…] de la capilla de León X, como dice el cardenal Bembo en su carta al virrey don Ramón Folch de Cardona. El Papa le proveyó en el […] de la iglesia de León: acompañó a […] de Tarifa en su viaje a Jerusalén: […] que el uno describió en verso y el otro en prosa, y ambas relaciones se imprimieron.
En efecto, en el Cancionero de Encina, […], se leen diferentes églogas y representaciones compuestas y recitadas por él en las noches de Navidad, en las Carnestolendas, en las Pascuas, en casa del Almirante del duque de Alba, y alguna vez en presencia de los Reyes Católicos, y aún el mismo rey católico (dice el autor del prólogo a la reimpresión de las comedias de Cervantes), cuando por medio de su casamiento vino a formar esta monarquía, halló en el hospedaje del conde de […], entre otras diversiones, la representación de la pieza cómica de la composición de Juan del Encina.
Confirma estas especies el cronista Rodrigo Méndez de Silva, diciendo Año de 1492. Comenzaron en Castilla las compañías a representar públicamente comedias por Juan de la Encina, poeta de gran donaire, graciosidad y entretenimiento, festejando en ellas a don Fadrique Enríquez, almirante de Castilla, y a Íñigo López de Mendoza, segundo duque del Infantado.
Pero, si alguno pretendiere atribuir un origen más antiguo a nuestras comedias, podría ser la que, compuesta por el famoso marqués de Villena, se representó en Zaragoza a don Fernando el Honesto, cuando pasó a tomar poder de aquella corona, en la cual se representaban personalizados la Justicia, la Verdad, la Paz y la Misericordia, como dice el cronista de Aragón Gonzalo García de Santa María, […] por el referido autor del prólogo, noticia que parece no llegó a la de Cervantes, que se atribuía la invención de sacar al teatro personalizadas las pasiones y cosas espirituales.
Entre los fines del mismo siglo XV y principios del XVI se compuso una comedia intitulada La Celestina o tragicomedia de Calixto y Melibea. Consta ser de dos autores: el primero, Rodrigo Cota, natural de Toledo, y el segundo, o su continuador, el bachiller Fernando de Rojas, natural de la Puebla de Montalbán; se imprimió en octavo, está en prosa y se divide en actos, pero no se compuso para cantarla. En cuanto a la propiedad de los caracteres y del estilo, es uno de los buenos libros que tiene la lengua castellana, pero su lección es peligrosa. El autor del Diálogo de las lenguas (que entiendo ser Alonso Valdés, natural de Cuenca, discípulo de Pedro Mártir de Anglería, entre cuyas cartas se leen algunas de las suyas de elegante estilo, que siguió muchos años la corte del emperador) le celebra mucho; otro autor antiguo, hablando de esta comedia, dijo los siguiente: «¿quién duda sino que este librillo de la Celestina es de los más discretos y sentenciosos que hay escritos? Pero es una flor de la que saca miel el discreto, y ponzoña el malicioso; que, si le lee un hombre docto, nota las sentencias de todos los filósofos, dichas por la boca de aquella vieja y sus consortes, y queda avisado para saberse guardar de alcahuetes y rufianes; pero, si le lee un ignorante, no entiende lo bueno, y solamente le queda en la memoria la traza que tuvo Calixto para entrar a hablar a Melibea, siendo el intento del libro bien diferente?».
Con alusión a estos dos respectos, dijo Cervantes que la Celestina era en su opinión un libro divino, si encubriera más lo humano.
A la Celestina sucedieron otras comedias, también en prosa, y que tampoco se escribieron con el fin de representarse, como son la Tebaida y la Hipólita, publicadas en Valencia, año de 1521. La segunda celestina o Resurrección de la Celestina, compuesta por Feliciano de Silva, impresa en Venecia, año de 1536. La Selvagia de Alonso de Villegas Selvago, estudiante en Toledo, sin embargo de que don Luis Velázquez la atribuya a Juan Romero de Cepeda, a no ser que este escribiese otras con el mismo nombre: la Florinea, de Juan Rodríguez y otras que son todas por lo común un tejido de indecentes amoríos y ruines tercerías.