Prensa y canon · Textos historiográficos
“Ensayo histórico-filosófico sobre el teatro antiguo español (continuación)”
- Autor del texto editado
- Morón, Fermín Gonzalo
- Título de la obra
- Revista de España y del estranjero, t. V, año 2, artículo 28
- Autor de la obra
- Morón, Fermín Gonzalo
- Edición
- Imprenta del Archivo Militar,
1843
- Paginación
- pp. 256-258
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Biblioteca Digital de Prensa Histórica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 12 noviembre 2025
ENSAYO HISTORICO-FILOSOFICO SOBRE EL ANTIGUO TEATRO ESPAÑOL
(continuación)
A pesar de que la muerte del rey don Pedro por el conde de Trastamara no se hizo en Montiel de un modo muy noble ni honroso para Enrique II ni para su protector, el célebre Bertrand Du Guesclin, obtuvo, sin embargo, el primero el renombre de caballero, y Juan I de Castilla, muy semejante al II de Francia, distinguiose por las ideas más delicadas de pundonor, de lealtad y de hidalguía. Sus ejemplos y las brillantes calidades del condestable don Álvaro de Luna dieron un gran impulso a los sentimientos caballerescos; y en esta época se escribió ya la crónica caballeresca de don Pedro Niño, conde de Buelna, por su alférez Gutierre Díez de Games. Es el objeto de la misma mostrar los fechos de caballería y amores del buen caballero don Pedro Niño, y son muy notables para conocer el objeto moral de la caballería las instrucciones que pone en boca de su ayo: «Fijo, enclinad vuestra oreja a la petición del pobre, oídle, respondedle pacíficamente e con mansedumbre, facedle limosna, delibrad al que padece injuria de mano del soberbio; faced a Dios dignas oraciones, leed libros; habed en miente los sus fechos; catad que cuando oramos fablamos con Dios, e cuando leemos fabla él con nos». Mas nada hay más propio para conocer las costumbres y la vida de los caballeros que la descripción hecha por el cronista de las virtudes de don Pedro Niño: «En las vertudes interiores que Dios dio a los homes partió con él asaz largamente. Era home muy cortés e de graciosa palabra. Era fuerte a los fuertes e homilde a los flacos. Era muy aviniente a las gentes, e era e muy prudente en preguntar e en responder. En la justicia era justo,e aun perdonaba de buena miente. Tomaba cargo en fablar por los pobres e defender los que se le encomendaban. Facíales algo de lo suyo. Nunca home ni mujer le demandó algo que de él se partiese man vacía. Era constante e verdadero; nunca pasó la verdad a aquel con quien la pusiese. Fue siempre leal al rey; nunca fizo trato nin liga con home que el supiese que deserviese al rey, así fuera del reino como en el reino. Nunca en su mocedad mancebía le supieron, nin comer nin beber fuera del tiempo que da la razón, ca sabía la fazaña antigua que dice: Honra, vicio e grand fartura non son en una mоrada. E, por cuanto este caballero, así como fue valiente e esmerado en armas e caballería entre los otros caballeros de su tiempo, otrosí fue esmerado en amar en altos lugares; e, bien así como siempre tovo buen fin a todos los fechos que él en armas comenzó e nunca fue vencido, así en los logares donde él amó fue amado e nunca reprochado: por ende digo que natural razón e muy conveniente cosa era que un doncel tan apuesto, en quien tantas proezas había, e tan loado era de las gentes, que fuese amado. E aun sabemos bien que son loados los tales homes en las casas de las reinas e de las señoras, e allá donde ellas están, e tenidos por buenos e amados de ellas, porque las gentiles e fermosas señoras, aquellas que son para amar, siempre se tienen ellas por más honradas por cuanto saben que son de ellos amadas e loadas; e otrosí porque saben que por su amor son ellos mejores e se traen más guarnidos, e facen grandes proezas e caballerías así en armas como en juegos, e se ponen a grandes aventuras, e búscanlas por su amor, e van en otros reinos con sus empresas de ellas, buscando campos e lides, loando e ensalzando cada uno su amada o señora; e aun facen de ellas e por su amor graciosas cantigas e favorosos decires, e notables motes e baladas e chazas e rodelas e lais e virolais, e complaintas e figuras en que cada uno aclara por palabras e loa su entención e propósito. Otros ensalzan e loan por figuras, non osando declararse; mas muestran que en alto lugar aman o son amados, así que cada uno sigue su manera o guisa. E otrosí, como cada una señora desea haber para sí el más gentil e mejor esposo, e marido e amador, que, si a ellas dejasen e fuese en su poder, algunas de ellas escogerían otros más a su voluntad, é más gentiles o de mejores condiciones que non son aquellos que les dan, porque el amor non busca grand riqueza nin estado, mas home esforzado e ardid, leal e verdadero; así esta doña Constanza (mujer de don Pedro Niño) amó e escogió tal home, que entendió que la su buena ventura ge lo había traído».
(Se continuará)