«Panorama matritense. Cuadros de costumbres de la capital. Un tomo en octavo francés de buena impresión que se vende en la librería de Escamilla, calle de Carretas, donde se admite suscripción a 18 reales tomo»
- Autor del texto editado
- Sin firma
- Título de la obra
- Eco del Comercio, n.º 532, 14/10/1835
- Autor de la obra
- Caballero, Fermín (dir.)
- Edición
- Madrid:
Imprenta del Eco del Comercio,
1835
- Paginación
- p. 1
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Mercedes Comellas
Encoding: Fátima Rueda Giráldez
Encoding: Fátima Rueda Giráldez
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 28 julio 2025
Panorama matritense. Cuadros de costumbres de la capital.
Un tomo en octavo francés de buena impresión que se vende en la librería de Escamilla, calle de Carretas, donde se admite suscripción a 18 rs. tomo.
La pintura de las costumbres contemporáneas se ha hecho género de moda en la literatura moderna, y no es esto decir que en lo antiguo no se retratasen también al natural los usos del tiempo: algunos trozos del Quijote, varios opúsculos de Quevedo, muchas comedias de Moreto y Lope, y casi todas las novelas de Cervantes, principalmente La ilustre Fregona y Rinconete y Cortadillo contienen cuadros lindísimos de costumbres domésticas que nos revelan hoy cosas que enteramente han desaparecido de la sociedad: ni los hidalgos como Alonso Quijano, ni los ladrones como Monipodio, ni los galanes espadachines de los príncipes de la dramática española viven ya en la sociedad de nuestros días, aunque no por eso leemos sus hechos con menos complacencia en las obras que sus coetáneos nos dejaron. Pero en aquellas obras la copia de las prácticas y hábitos de la época son una cosa secundaria, y lo principal es el argumento o enredo de la novela o comedia; en el día las costumbres que se trata de escribir en este nuevo género de literatura son lo esencial; y después se busca acción que las ponga en movimiento; y en esto se diferencia esta clase de escritos modernos, a la cual pertenece el Panorama de que hablamos, pintado por un curioso parlante, que ya todos conocemos en Madrid.
El público leyó con aceptación estas producciones cuando se publicaron en el folletín de un periódico, y el autor las ofrece ahora reunidas en un lindo volumen, que tendrá su segundo más adelante, con dos láminas litografiadas que representan las situaciones más interesantes de los dos artículos: La calle de Toledo y El amante corto de vista. En la primera escucha un forastero, que acaba de entrar en Madrid por la calle de Toledo, el recambio de burlas con que reciben sus chicoleos dos manolas desde el trono de un calesín. El segundo cuadro, cuyo argumento y ejecución nos han agradado más, representa a un enamorado miope dirigiendo al anochecer sus ternezas desde la calle al balcón de su querida, en donde las recibe no ella, sino su padre, que se ha interpuesto entre los dos sin que los torpes ojos del mancebo le hayan distinguido.
Contiene este primer tomo otros capítulos, cuyos epígrafes son: el retrato, la comedia casera, las visitas de días, las costumbres de Madrid, los cómicos en cuaresma, el dos de mayo, la empleo-manía, la romería de san Isidro, un viaje al sitio, el Prado, las casas por dentro, 1802 y 1832, tomar aires en un lugar, el paseo de Juana, el día 30 del mes, las tiendas, el barbero de Madrid, el poeta y su dama, las ferias, riqueza y miseria, el campo santo, pretender por alto, la político-rnanía y el aguinaldo. De estos, como es natural, hay algunos que sobresalen por su mérito, como son en nuestro sentir el de los cómicos en cuaresma y el amante corto de vista, no solo por la verdad de la pintura, sino por la combinación dramática de los incidentes. En general, se nota en todos los retratos del Curioso un conocimiento profundo del original que copia, y esta circunstancia vale tanto en las composiciones de esta clase como las gracias de lenguaje, la mayor fuerza crítica o la generalidad de conocimientos con que puedan haberse distinguido otros escritores del mismo género. No hay persona que conozca un poco a Madrid que no se complazca leyendo el exactísimo cuadro que el parlante nos hace del movimiento y alegría que reinan en la pradera de San Isidro el día 15 de mayo, el digno objeto moral que nos descubre en los artículos que titula Pretender por alto y La empleo-manía, revelando a los incautos los amaños y estafas con que venden protección ciertos intrigantes, y las ventajas que ofrece el ejercicio de la industria comparado con los empleos del gobierno; la exactitud, en fin, con que nos ofrece mil variadas escenas morales del Madrid de nuestros días, estampando en sus escritos la misma verdad de lo que pasa a nuestra vista. El autor se conoce que ha tomada por modelo las obras de Mr. Joni, famoso en Francia por los artículos suyos de esta clase que se publicaron en la Gazzette, a quien cita con respeto en el prólogo; y, aunque a veces se echa de ver el artificio para producir contrastes y situaciones dramáticas, por donde flaquea también aquel moralista, en la mayor parte de las ocasiones hacen estas circunstancias del asunto y complacen estremadamente al lector. Nuestra particular afición a esta clase de escritos nos ha llevado a leerlos en algunas obras famosas estranjeras, y confesamos que en nuestra opinión pueden colocarse al lado de las mejores las del Curioso parlante por la naturalidad de sus caracteres y la exacta verdad de los cuadros. Deseamos que imprima cuanto antes el segundo tomo, que formará con el que ahora anunciamos una de las buenas obritas de útil y honesto recreo.