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Prensa y canon

[Sin título]

Autor del texto editado
Sin firma
Título de la obra
El Correo Nacional, n.º 874, 12/06/1840
Autor de la obra
Borrego, Andrés (dir.)
Edición
Madrid: Imprenta del Correo Nacional, 1840
Paginación
p. 4
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Mercedes Comellas
Encoding: Fátima Rueda Giráldez
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 21 mayo 2025

Variedades.

Sobre nuestro juicio de la obra traducida de Bouterwek


Se lee en un periódico de esta corte:

Tenemos entendido que se está disponiendo un acto solemne de reparación en honor de uno de los hombres que más lustre dieron a las musas españolas. Noticiosos los señores don Joaquín Marraci y Soto, don Francisco Pérez y don Antonio Iza Zamácola del estado ruinoso de la iglesia del Salvador, donde yacen los preciosos restos de don Pedro Calderón de la Barca, pidieron a la archicofradía sacramental de San Nicolás, y les ha sido concedido, permiso para trasladar las cenizas del príncipe de nuestros poetas cómicos a un panteón de la suntuosa bóveda que la citada hermandad posee en su cementerio extramuros de la Puerta de Atocha. Dos siglos han transcurrido desde la muerte del eminente poeta, y dos siglos han permanecido sepultados tan venerandos restos en un oscuro rincón de la iglesia del Salvador, con mezquindad, sin decoro alguno, y expuesto a desaparecer con el edificio si llegase a demolerse por su ruinoso estado, como sucedió con los del gran Cervantes en el derribo de las antiguas Trinitarias.

Más que con ojos con manos decía un joven poeta que era preciso buscar la lápida del sepulcro de Calderón, y, sin embargo, hasta ahora solamente alguna que otra voz amiga, pero impotente, ha clamado contra el olvido en que yacía el genio acatado por nuestros mayores, admirado y estudiado por los extranjeros. Envidiamos el feliz pensamiento de los señores Marraci, Pérez e Iza Zamácola, que tanto honor les hace, y esperamos que las autoridades, los amantes de las letras, y sobre todo los cuerpos literarios contribuirán en cuanto esté de su parte a engrandecer este acto solemne de justicia que tanto honrará a la nación y a los que en el día siguen la espinosa carrera de las letras.

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