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Prensa y canon · Biografías

“Literatura. Biografía. Continuación del artículo de Lope de Vega”

Autor del texto editado
Sin firma
Título de la obra
Miscelánea de comercio, artes y literatura, n.º 22, 20/12/1819
Autor de la obra
Burgos, Javier de (1778-1849) (dir.)
Edición
Madrid: Imprenta de Repullés, 1819
Paginación
p. 4
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Juan Montero Delgado
Encoding: Fátima Rueda Giráldez
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 13 marzo 2025

LITERATURA

Biografía

Continuación del artículo de Lope de Vega

(véase el número 16)


Sería sumamente prolijo copiar aquí los títulos de todas las comedias de este poeta; baste saber que estas se imprimieron separadamente muchas veces, y en distintas partes, y además en una colección de 25 tomos, cada uno de los cuales contenía 12 comedias, y cuya suma componía 300, por consiguiente. Estos tomos se imprimieron unos en Valladolid, otros en Valencia, Barcelona y Zaragoza, y la mayor parte en Madrid, y aquellos y estos desde el año de 1609 hasta el de 1647. En el de 37 se había impreso en Madrid también La Vega del Parnaso, colección de algunos versos inéditos del mismo Lope, en la cual se hallan 8 comedias no comprendidas en los 25 tomos, y en el 24 de la colección grande, impreso en Zaragoza en 1632, se hallan igualmente otras doce distintas de las contenidas en el mismo tomo 24 de la edición de Madrid, de manera que las comedias de Lope, reunidas en colecciones, ascienden a 320, todas ellas de 2.600 a 3.000 versos, pues, al hablar de este número de composiciones y de las demás que se imprimieron separadamente, podría alguno creer que se trataba de piezas de poca extensión.

Hace algunos años que el célebre beneficiado de Carmona, después bibliotecario de los Reales Estudios, don Cándido María Trigueros, conociendo la utilidad de refundir algunas piezas de nuestros mejores dramáticos, y estimulado probablemente por el ejemplo de don Tomás de Sebastián y Latre, que en 1773 había refundido una comedia de don Francisco de Rojas y otra de don Agustín Moreto, de las cuales hablaremos en sus artículos respectivos, se propuso mejorar algunas piezas antiguas, y empezó por la Estrella de Sevilla, de Lope de Vega, que, con el nuevo título de Sancho Ortiz de las Roelas, se imprimió en Madrid en 1800, y se ha representado muchas veces con aceptación. Trigueros, creyendo que debía suprimir todo lo que precedía a la verdadera acción del drama, dejó fuera toda una jornada y gran parte de otra, que quizá podrían dar materia para una nueva composición; pero, como estas supresiones acortaban demasiado la pieza, hubo de interpolar gran número de versos nuevos, añadir escenas y desenvolver algunas situaciones, en cuyas añadiduras no fue siempre igualmente feliz, pues en los versos que sustituyó se ve a menudo la mano del refundidor. A pesar de esto, si la pieza perdió un poco de movimiento, de calor y aun de brillantez, ganó mucho por el lado de la regularidad, y hoy se ve constantemente con interés y aun con emoción. Este mismo literato refundió también La moza de[l] cántaro del mismo autor, y no sabemos si alguna otra. Don V. R. de A. hizo lo mismo con Lo cierto por lo dudoso, que se representó e imprimió en Madrid en 1803, y que adquirió una gran celebridad por la ejecución singular de la célebre Rita Luna. Después hizo lo mismo don Félix Castrillón con la comedia de Por la puente, Juana; Dionisio Solís con la de El mejor alcalde, el rey, y otros quizá con otras que ignoramos; pero en estas últimas, así como en las que se han refundido del maestro Tirso de Molina, de don Pedro Calderón de la Barca y demás, de que hablaremos en el lugar oportuno, se ha tocado a los originales menos que en la de Trigueros, no sabemos si por respeto a los autores o por la dificultad que presentaba la empresa. Lo que sí podemos asegurar es que las piezas no han ganado, ni podían ganar en una operación de esta especie, sino un poco más de regularidad. Para que estas refundiciones se hiciesen con todo el fruto que se podría esperar de ellas, sería menester que los encargados del trabajo pudiesen contar con un beneficio proporcionado a él.

Algunos de los autos sacramentales de Lope se recogieron a diligencia del licenciado José Ortiz de Villena, que los hizo imprimir en Zaragoza en 1644, en 4.º, con el título de Fiestas del Santísimo Sacramento, cuya obra comprende 12 autos, con sus loas y entremeses. Estas composiciones son, sin duda, de las más endebles de Lope, ora porque estuviese menos ejercitado en las sutilezas escolásticas que su ilustre contemporáneo don Pedro Calderón de la Barca, ora porque este género de composición pedía un dialecto particular, una cierta jerga enigmática, que se necesitaba tiempo para meditar, y a que el talento de Lope debía acomodarse difícilmente. Así es que, de los 400 autos que se supone haber escrito este insigne poeta, solo hay impresos estos 12, y otros que se hallan en El peregrino en su patria, mientras que de Calderón, que verosímilmente no escribió tantos, hay una colección de 72, como veremos en su artículo.



Se concluirá

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