“Literatura. Primer artículo. Biografía”
- Autor del texto editado
- Sin firma
- Título de la obra
- Miscelánea de comercio, artes y literatura, n.º 14, 01/12/1819
- Autor de la obra
- Burgos, Javier de (1778-1849) (dir.)
- Edición
- Madrid:
Imprenta de Repullés,
1819
- Paginación
- pp. 3-4
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Juan Montero Delgado
Encoding: Fátima Rueda Giráldez
Encoding: Fátima Rueda Giráldez
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 13 marzo 2025
LITERATURA
Primer artículo
Biografía
Una de las empresas que creemos de más utilidad para los progresos de las luces sería la de formar una colección de vidas de los literatos y sabios más célebres, no limitadas como casi todas las que existen a noticias de simple erudición, sino comprensivas de un examen, aunque rápido, y de un juicio motivado de las obras de cada autor. Esta sería, a la verdad, una empresa gigantesca, para cuyo desempeño se necesitaría una multitud de años y colaboradores: pero también una colección de esta clase sería una obra completísima, que ahorraría a los hombres de letras mucho trabajo y mucho tiempo.
Nosotros, bien que nuestras tareas periódicas y la cortedad de nuestras fuerzas nos impidan dedicarnos a esta ocupación, pensamos, sin embargo, que debemos auxiliar en lo que nos sea permitido a los que algún día se apliquen a ella, y, conociendo que de nadie se desea más tener noticias que de aquellas personas cuyos nombres se oyen con más frecuencia, y que en general ningún nombre célebre es tan conocido como el de los poetas dramáticos, cuyas composiciones se representan todos los días, y sobre cuyo mérito rara vez se está de acuerdo, hemos pensado publicar sucesivamente unas noticias sobre la vida y escritos de los poetas dramáticos españoles.
Nosotros comenzaríamos por el marqués de Villena y Juan de la Encina, y acaso por los comentarios de la gaya ciencia, en que desde el siglo XII se empezaron a recitar composiciones dialogadas, si fuese nuestro ánimo escribir una historia del teatro español. Entonces hablaríamos de los diálogos y pasillos en que consistieron las primeras representaciones; de las églogas y dramas pastoriles de Lope de Rueda, de las composiciones de Berrio, Juan y don Francisco de la Cueva, Miguel de Cervantes, el comendador Vega, Loyola, Virués y otros que trabajaron en gloria de la comedia. Pero, en primer lugar, una historia del teatro no es para un periódico; en segundo, nosotros sabemos que en la del teatro español trabaja, hace muchos años, uno de nuestros primeros ingenios; y en tercero, ninguno de los autores que hemos citado es conocido de la generalidad de los concurrentes al teatro, pues jamás se representan composiciones de ellos, y nosotros queremos que nuestras noticias sirvan particularmente a los aficionados a esta útil diversión, entre tanto que puedan servir a los autores de una completa biografía castellana. Así, pues, empezaremos por
El doctor frey Lope Félix de Vega Carpio
Nació este grande hombre en Madrid el 25 de noviembre de 1562, de Félix de Vega y Francisca Fernández, hidalgos ambos y vecinos de la misma villa; y, dictando versos cuando apenas sabía leer, dio desde muy temprano indicios del agigantado talento con que había de ilustrar después a su nación. Estudió gramática y retórica en el Colegio Imperial; y antes de cumplir diez años poseía ya las habilidades en que consistía entonces lo más importante de la educación de un caballero, a saber, el baile, el canto y la esgrima. Perdió a poco tiempo a su padre, y, no siendo muchos sus bienes, entró a servir a don Jerónimo Manrique, obispo de Ávila e inquisidor general, cuyo afecto cautivó con unas églogas que escribió en su nombre, y con la comedia La pastoral de Jacinto. Agradaron al público estas composiciones y otras que hizo por aquel entonces, y con tal estímulo continuó nuestro ilustre poeta escribiendo muchas del mismo género, que le dieron gran reputación y medios de subvenir a sus necesidades. Pasado algún tiempo, creyó Lope que debía completar su educación, y a este fin pasó a la Universidad de Alcalá, donde estudió filosofía por espacio de cuatro años, siendo en las aulas el más aventajado de los discípulos; y, concluidos sus estudios, volvió a Madrid, donde el duque de Alba le hizo su secretario y le honró con su amistad, favor que recompensó Lope escribiendo, de su orden, la ingeniosa Arcadia.
En este estado se mantuvo nuestro poeta hasta que se casó con doña Isabel de Urbina, hija de un rey de armas, con la cual vivió tranquilamente por algún tiempo, hasta que un desafío que tuvo le obligó a ausentarse de Madrid y pasar a Valencia, donde fue muy agasajado. Compuestas sus cosas, volvió a su patria, y habiendo a poco tiempo perdido a su mujer, y hallándose escaso de medios, sentó plaza de soldado, y se embarcó en la flota llamada la Invencible, que Felipe II envió contra Inglaterra. Deshizo el furor de los vientos esta formidable escuadra, y, regresado Lope a Madrid, y no mejorándose su fortuna, entró de secretario en casa del marqués de Malpica, y después en la del conde de Lemos, cuyo servicio no dejara a no pasar a nuevas bodas con doña Juana de Guardio [sic], en quien tuvo dos hijos, llamados Carlos y Feliciana, de los cuales el primero murió a los seis años, y a poco su madre. Afligieron mucho a Lope estos contratiempos sucesivos, y de resultas pensó en retirarse del mundo, como lo hizo, haciéndose por de pronto hermano de la Orden Tercera, entrando luego en la Congregación del Caballero de Gracia, ordenándose después en Toledo, y alistándose, por último, en la congregación de sacerdotes naturales de Madrid, de la cual llegó a ser capellán mayor. Así vivió muchos años, rico ya con el producto de sus numerosas y apreciadas obras, gozando de la estimación de los grandes, y del respeto de todos los demás, hasta que murió el 27 de agosto de 1635, de 73 años de edad, en brazos del duque de Sessa, su amigo y testamentario, del maestro José de Valdivieso, del doctor Francisco de Quintana, del licenciado José de Villena, y de otros varios señores y literatos.
Montalbán pone su muerte tres días después de San Bartolomé, y, aunque él dice ser esta fiesta el 18, no siendo sino el 24, era más regular suponer que en la imprenta se hubiese puesto 18 por 24 que figurarse que un eclesiástico como Montalbán cometiese un error de esta clase; por cuya consideración, sin duda, dijo don Nicolás Antonio que Lope había muerto el 27, a pesar de la duda que ofrecía el pasaje de Montalbán. Sin embargo, el analista de Madrid, León Pinelo, dejó establecida sin tergiversación la misma fecha del 27, y más aún el curioso Álvarez Baena, que al efecto consultó los libros de la congregación de sacerdotes naturales de Madrid, de los cuales resulta que está también equivocada la fecha de una inscripción que hizo el maestro Gil González Ávila para el monumento que el duque de Sessa mandó erigir a su amigo, y en la cual leemos recessit a vita et carmine 25 Augusti. Se enterró en la iglesia parroquial de San Sebastián de Madrid, asistiendo a su pompa fúnebre todo el pueblo de la corte, que no cabía ni en las calles ni en la iglesia. En los nueve días de sus honras, y en las que le hicieron después la congregación de los sacerdotes naturales de Madrid y la cofradía de los representantes, predicaron los oradores más ilustres de la capital, celebraron las misas obispos, y hubo un luto tan general como si hubiese muerto el soberano más idolatrado.
Se continuará