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Prensa y canon

“La trompeta literaria. Publicaciones recientes. Grandeza mejicana”

Autor del texto editado
Sin firma
Título de la obra
Cartas españolas, o sea Revista semanal histórica, científica, teatral, artística, crítica y literaria, t. VI, cuad. 61, 1832-07-19
Autor de la obra
Carnerero, José María de (dir.)
Edición
Madrid: Imprenta de J. Sancha, 1832
Paginación
pp. 90-91
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Natalia Fernández Rodríguez
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 3 septiembre 2025

LA TROMPETA LITERARIA

Publicaciones recientes


[...]

— Grandeza mejicana, del doctor Bernardo Balbuena, dirigida al ilustrísimo don fray García de Mendoza y Zúñiga, arzobispo de Méjico. Madrid, imprenta de don Miguel de Burgos. Se vende a 3 reales en la misma imprenta, calle de Toledo, y en casa de Cuesta, frente a las Covachuelas.

Este es un opúsculo que escribió el célebre autor del Bernardo para describir a Méjico y darle así leve idea de tal magnificencia a una señora de alto linaje y aventajadas prendas que vino a tomar el velo de religiosa a la capital de Nueva España. Parece imposible, según la pintura que traza Balbuena, que a los ochenta años de su conquista hubiera Méjico alcanzado tanto poder y tal grandeza, lo cual bastará por sí solo a destruir las declamaciones ridículas contra la dominación española en América, si para mayor prueba no se hubieran visto salir más de doscientas ciudades en menos de diez años, civilizando a un tiempo a cien pueblos diferentes, mientras que las armadas y ejércitos españoles triunfaban en todos los puntos del globo. Por cierto, que cualquier español mejicano, teniendo presentes las desdichas que afligen hoy a su país, no podrá tenerse de la mano, y es seguro recordará aquellos versos de Balbuena que dicen:

Solo el furioso Dios de las batallas
aquí no influye, ni la paz sabrosa
cuelga de baluartes y murallas,
todos en gusto y en quietud dichosa...


No hay la menor duda que hoy es aquel suelo el verdadero reverso de la medalla.

El señor Burgos, como inteligente en nuestra literatura, elige siempre para reimprimir aquellas curiosidades que de mayor provecho pueden servir para los estudios, y pocas hay que aventajen a esta linda descripción. Las obras de Balbuena pueden considerarse como un arsenal inmenso de poesía que puede servir de mucho para el que sepa entrar en él con el conveniente discernimiento. Las preciosísimas letrillas de iglesias no son más que unos centones muy escogidos de las bucólicas de Balbuena, así como el rico y lozano romance de Madrid castillo famoso no es en ciertas descripciones sino una miniatura de lo que en mayor escala se lee en algunas octavas magnificas del Bernardo. Pero, si solo los que leen para estudiar pueden entrar en esta Babilonia de la épica española, no así sucede con la Grandeza Mejicana, pues lo provechoso de su estudio no perjudica al buen sabor de la lectura, y el capítulo que describe la primavera y sus flores tienen tal frondosidad, novedad y frescura, que bien muestra cuán dueño era el autor de los secretos bucólicos y pastorales. El conocimiento profundo que del habla castellana tenía Balbuena, a falta de otro título, sobraría aprobarlo con este opúsculo, pues es preciso tener en la mente todos los términos, frases y giros de una lengua para describir en tono conveniente todos los objetos que encierra una ciudad emporio, desde lo más encumbrado, hermoso y poético, hasta lo mas bajo y rastrero. La introducción, que está en prosa, ofrece un estilo tan noble y gracioso a un tiempo, y los objetos se muestran por aquella manera pintoresca que tanto halaga a la imaginación, que el lector, lastimándose de que sea tan corta, recuerda sin más estar en sí los prólogos del escritor Alegre y las introducciones con que solía entrarse en el relato de sus novelas.

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