Prensa y canon · Textos historiográficos
“Progresos de la Literatura Española (continuación)”
- Autor del texto editado
- J. del C.
- Título de la obra
- La Esperanza. Periódico semanal literario, n.º 2, 12/01/1845
- Autor de la obra
- [No se indica]
- Edición
- Cádiz:
Imprenta de B. Núñez,
1845
- Paginación
- pp. 3-4
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Esther Márquez Martínez
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 7 agosto 2025
Progresos de la Literatura Española
(continuación)
El gusto a las buenas letras creció con el lento curso de los años, y la nación española llegó a vislumbrar un nuevo día, un nuevo y dorado porvenir; pero no bastaba crear; era necesario lidiar y combatir con las ideas, buscar las tradiciones de los siglos y hallar en ellas los poéticos recuerdos de la edad primera. Un genio abarcador y poderoso faltaba, empero, para ser la representación de la época y llevar los adelantos empezados a un alto grado de perfección e inteligencia, y apareció, sí; y la España irguió su altiva frente victoriosa; y ella, la patria de Garcilaso, vio enajenada de gozo aparecer a Calderón, Lope de Vega y Moreto.
Entonces, en aquellos tiempos en que el amor era un culto, y el alma se elevaba en alas de la fe, podía seguir el corazón fácilmente los altos vuelos de la ardiente fantasía, entusiasmarse, conmoverse y, allí donde cada piedra de los derruidos castillos es un recuerdo patente, o en los extensos y agostados campos, mudos testigos de marciales hechos, beber la sublime inspiración de un alma joven y entusiasta.
Acaso en nación alguna pudo hallar la literatura más fuentes de verdadero gusto, recuerdos más heroicos, ni pensamientos más grandes y elevados que en nuestra España. Sin embargo, como era bien dificultosa tarea detener las inclinaciones en un tiempo en que el hombre al ceñir la espada se desdeñaba altamente trazar sus ideas con la pluma, estas circunstancias dieron margen a que se empañase el espejo del alma, retratando la mano la sequedad y aridez del espíritu.
Afanados los ingenios en aquella época, procuraban en vano difundir sus luces entre aquella tosca multitud, que solo hallaba en ellos el pasatiempo de sus horas; así, podemos decir con verdad que las artes y las ciencias en aquellos tiempos vivían de sí mismas y que, si algo las desarrolló y mantuvo, fue el móvil de existencias que siempre lleva consigo una idea dadivosa y fecunda, la marcha de los tiempos y la tendencia de los hombres.
(Concluirá)