Volver a los resultados

Prensa y canon · Textos historiográficos

“Breve reseña de la Literatura Española. Continuación”

Autor del texto editado
García Flores, José
Título de la obra
Álbum Literario. Periódico de Ciencias y Literatura, nº. 12, 21 febrero 1858
Autor de la obra
García Flores, Isidoro (dir.)
Edición
Madrid: Imprenta y librería de la viuda de Vázquez e hijos, 1858
Paginación
pp. 89-90
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
Este documento sigue los criterios y lenguaje cifrado de TEI http://www.tei-c.org/About/website.xml
Córdoba, 13 enero 2025

Breve reseña de la literatura española

(Continuación)


Debemos, sin embargo, lamentar el contagio de los galicismos, que entorpecen los progresos de pureza y propiedad en las palabras y lenguaje. Escritores noveles o, por mejor decir, traductores atrevidos, que no conocen el francés ni el castellano más que por la corteza, han y están corrompiendo nuestra hermosa lengua con traducciones de frívolas e inmorales novelas y dramas y comedias monstruosas del Boulevard francés. Estos y otros que tan poca estima hacen de su patria deberán leer el tratado de Elocuencia Española del incansable Capmani y al autor de la Declamación contra los abusos introducidos en el castellano.

Las obras clásicas, en que sobresalen más las cualidades ya dichas de la literatura de esta época, son las siguientes: el célebre y nunca bastantemente alabado Informe sobre la Ley Agraria; los Elogios de don Ventura Rodríguez y Carlos III y otras obras debidas a la laboriosidad y talento de Jovellanos; el Discurso sobre las penas, de Lardizabal; la Vida de Cervantes y el Análisis del “Quijote” por Ríos; El Nuevo Robinson por don Tomás Iriarte; y la Vida de Cicerón por el señor Azara. En verso las Poesías de Meléndez Valdés, cuyo lenguaje poético, elección acertada y feliz de palabras para espresar la armonía imitativa, ennobleciendo el estilo con su lenguaje figurado, su versificación esmerada y correcta, elección de asuntos interesantes por su utilidad o agrado, y su talento en la descripción, hacen todas estas bellezas sean iguales, si no superiores, a las de nuestros más clásicos autores. Puede decirse de este autor que manejó con igual esmero y ha cultivado felizmente todo género de poesías cortas en castellano, escediendo sin duda alguna a todos los poetas antiguos en corrección y lenguaje filosófico; las Poesías del maestro fray Diego González, tan hermano en la religión de fray Luis de León como en candor, belleza y sentimientos tiernos; las Poesías de Cienfuegos, notables por la energía del estilo lleno de ideas, rico en el fondo y sembrado de bellezas descriptivas; las Fábulas morales de Samaniego, propias para el objeto que fueron escritas; las Fábulas literarias de don Tomás de Iriarte, dignas de competir con las del anterior y con el mérito de ser originales; las Poesías de Iglesias y sus Letrillas satíricas, llenas de bellezas literarias, aunque algunas son demasiado licenciosas e inmorales; las de los tres marinos Vargas, Arriaza y Mordefuentes. Las piezas dramáticas de Iriarte; la Raquel de Huerta; la Hermesinda y otras de don Nicolás Moratín; la Numancia de Ayala; El Café, El viejo y la niña y otras de don Leandro Moratín, llamado “el Molière del teatro español”, pues, aunque sus composiciones pecan de fáciles, sencillas y fallas de enredo, siempre serán modelo de naturalidad, gracia, sencillez en el diálogo y otras muchas prendas; varias piezas dramáticas y poesías de Martínez de la Rosa; y, en fin, las Poesías del inmortal Quintana, notables por lo elevado de los pensamientos, por sus sentimientos, facilidad, blandura y armonía de los versos, por sus ideas elevadas, imágenes brillantes, rasgos enérgicos y tiernos y correcta versificación, por todo lo cual, será siempre mirado como el mayor talento de su época y restaurador de nuestro Parnaso. Su Duque de Viseo y, sobre todo, El Pelayo es notable por su elevación de pensamientos, patriotismo y otras muchas bellezas dramáticas en que abunda.

Últimamente, aunque no hubiese más que la Ley Agraria, el tomo tercero de Poesías de Meléndez, y las Odas y poesías líricas del gran Quintana, bastarían para asegurar una época brillante a nuestra lengua y convencernos de su mejoramiento.

(Se concluirá)



José García Flores

Volver a los resultados