“Sonetos. A don Quijote. A Cervantes”
- Autor del texto editado
- Maraver, Luis y Muñoz Casas-Deza, Mariano
- Título de la obra
- El liceo de Córdoba: periódico de literatura, música y modas, año II, n.º 14, 3 de abril de 1845
- Autor de la obra
- Maraver, Luis (dir.)
- Edición
- Córdoba:
Establecimiento tipográfico de García y Manté,
1845
- Paginación
- p. 1
Fuentes
Información técnica
Transcriptor: Esther Márquez Martínez
Encoding: Noelia Santiago López
LICEO
SECCIÓN DE LITERATURA
En junta general del martes se acordó que, para hacer más amenos los trabajos de esta sección se tratarían en la misma asuntos forzados y convenidos en el acto, sin la menor prevención anterior. Hecho así, se procedió a formar los consonantes para un soneto, escogiendo el suyo cada uno de los presentes, según estaban colocados, resultando los que se espresan al margen [al pie], con la prevención de que se habían de dedicar a un personaje célebre. Concluidos todos los trabajos en el acto, fueron entregados a la junta facultativa para su examen, y esta convino en que se debían publicar en el periódico los de los señores don Luis Maraver y don Mariano Muñoz Casa-Deza, si no ya por creerlos desprovistos de los defectos que son propios e indispensables en esta clase de improvisaciones, para que sirva de estímulo a los demás individuos de la sección.
amargura, velón, violón, rasura, figura, melón, turrón, criatura, genio, estrella, Eugenio, huella, ingenio, doncella.
SONETOS
A DON QUIJOTE
Rodeado de penas y amargura
y alumbrado de tétrico velón,
oyes chillar el áspero violón
que roza tu maestro de rasura.
Alimentas tu mísera figura [5]
con manchego dulcísimo melón,
y dengoso desprecias el turrón
cual halago de frívola criatura.
No temas, no, morir; del
vate
el
genio
sigue tu andante bailadora estrella [10]
y, si tiene el
judío
al gran Eugenio,
que entera al mundo de su errante huella,
tú tienes un Cervantes, cuyo ingenio
a ti te hace
inmortal,
a otros desuella.
L.M.
A CERVANTES
De tu cautividad en la amargura,
sin más luz que la escasa de un velón,
sin pulsar lira, trompa, ni violón,
sin cuidar de tu barba la rasura,
un andante de asaz triste figura, [5]
y más atasajado que un melón,
forjas, Cervantes, y dulce cual turrón
das real vida a tu ideal criatura.
Solo tu
numen
concibiera un
genio
que opusiera su audacia a infausta estrella. [10]
Atrás quedaste ya, príncipe Eugenio,
de tus hechos borró la ínclita huella
el héroe de Cervantes, cuyo ingenio
en
vano
mordaz
crítica
desuella.
M.M.C.