“TEATRO. Representaciones de doña Matilde Díez. La niña boba. Amor de madre. El trovador. La escuela de las coquetas”
- Autor del texto editado
- F.
- Título de la obra
- La Floresta Andaluza. Periódico semanal de literatura y artes, nº 40, 7 agosto 1843
- Autor de la obra
- Edición
- Sevilla:
Imprenta de Francisco Álvarez y Compañía,
1843
- Paginación
- pp. 158-160
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Mercedes Comellas
Encoding: Noelia Santiago López
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Córdoba, 7 octubre 2024
TEATRO
Representaciones de doña Matilde Díez.
La niña boba. Amor de madre. El trovador. La escuela de las coquetas
La primera de estas producciones es una comedia de Lope de Vega refundida hace algún tiempo, pero con la mala inteligencia y poco acierto que de ordinario tienen los que se dedican a esta clase de trabajos literarios. La sociedad de los siglos XVI y XVII, menos culta y corrompida que la presente, pero quizá con más instrucción que la actual, se deleitaba al oír versos armoniosos llenos de sentencias y salpicados de gracias inimitables, en diálogos fáciles en que se revelaba el ingenio y la maestría del poeta. No diremos por esto que se contentaba con esas solas cualidades. Las escenas interesantes que exaltan el ánimo y lo enajenan en todas épocas han colocado en un lugar muy distinguido a sus autores, y por eso Calderón ha sido el primer dramático español.
No es superior a Lope de Vega en la versificación ni en el estilo, y menos a Tirso de Molina y a Ruiz de Alarcón; pero les aventaja en la invención de las situaciones у en la conducta dramática. Y, sin embargo, a pesar de su esclarecida fama y de ser uno de los primeros genios dramáticos de Europa, apenas habrá algunas comedias suyas que sin reformarlas bien puedan representarse sin causar hastío por su languidez y falta de movimiento escénico. Pues bien, esas comedias arrebataban de entusiasmo a los espectadores y, a pesar de venerarse como brillantes monumentos literarios, no las podría tolerar hoy la sociedad en el teatro.
La niña boba de Lope de Vega, además de no ser de las mejores comedias suyas, ha tenido la mala estrella de no hallar un restaurador inteligente; ha quedado, pues, con la misma falta de vida y de acción, y con mayores defectos que el original. Nada interesante hay en ella fuera de una versificación galana y armoniosa, pero la protagonista es un carácter de graves dificultades y la señora Díez mostró que para ella no las hay en su arte [...].