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Prensa y canon

“VARIEDADES. Reto literario”

Autor del texto editado
Sin firma
Título de la obra
El Clamor público. Periódico del Partido Liberal, nº 889, 4 agosto 1847
Autor de la obra
Gil, Gabriel (dir.)
Edición
Madrid: Imprenta de Gabriel Gil, 1847
Paginación
p. 3
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 30 septiembre 2024

VARIEDADES

Reto literario


Bien presumíamos que el Heraldo había de meter a barato, como acostumbra, la cuestión literaria promovida con motivo del certamen poético que acaba de abrir la Tertulia de 18 de junio. Después de haber tenido la ligereza de ofender a todo un partido, suponiendo que no contaba en sus filas con personas capaces de dejar airoso el pabellón en el próximo concurso, apela a subterfugios y puerilidades para salir del paso.

¿Saben nuestros lectores, el modo que tiene de analizar el programa del certamen? Pues bien, nuestro colega cree haber producido un trozo selecto de crítica literaria contentándose con decir bajo su palabra, que el tal preámbulo es una de las mil vulgaridades a que todos los días da origen nuestra comezón de escribir. ¡Qué tal! No hay duda que a vista de semejantes razones el público habrá quedado muy convencido. De esta suerte nada hay más fácil que poner en berlina a Cervantes, a fray Luís de Granada, a Melo, a Moncada y a cuantos escritores célebres honran la literatura española. Con decir que el Quijote es una paparrucha y la Historia de Méjico una rapsodia, está concluido el negocio. ¡Por Dios que el bueno del Heraldo ha perdido la cabeza!

También es, según parece, de aquellos que gradúan el mérito de una composición, por lo que abulta. Quizá provenga tan raro capricho de la decidida afición que muestra a manejar la vara de medir. Para el Heraldo deben ser unos mentecatos los preceptistas que hacen consistir la perfección de un escrito en decir mucho en pocas palabras. Siempre fue achaque de los amigos del Heraldo tener mucha afición a la cantidad.

Pero ni aun disertando sobre puntos de literatura y buen decir pierde nuestro colega la costumbre de hablar en francés con palabras españolas. Vaya en prueba de esta verdad la siguiente interrogacioncilla: ¿No es esta una PEQUEÑA joya que se citará como ejemplo del ÚLTIMO limite a que puede alcamar el ingenio humano en los tiempos venideros? ¡Señor Heraldo! ¡Señor Heraldo! ¿En qué autor castellana ha visto o leído USTED. eso de pequeña joya, petit-bijou? ¿Ignora por ventura que esos diminutivos no se usan en nuestro idioma? Tampoco puede recibir carta de ciudadanía el pleonasmo ÚLTIMO LÍMITE, porque el límite, en sentido lógico y gramatical, es siempre lo último de cualquier cosa, aunque esta sea un disparate. El mismo origen tiene el dicho de nuestro colega respecto a que la vara de medir es una metáfora de sentido común, que está al alcance de todas las inteligencias. Que nos maten si esa metáfora de sentido común y esas inteligencias no son género dé contrabando.

Otra especie ha soltado también nuestro amable cofrade que no queremos dejar sin respuesta. Para dar a entender lo mucho que se ha ofendido nuestro amor propio en esta disputa, indica que tenemos cuidado de contestar a sus picantes observaciones en la parte editorial. A eso le observaremos que no hemos hecho más que imitar su ejemplo. En la parte editorial nos ha atacado; en ella nos hemos defendido. Ahora damos la preferencia a la sección de Variedades, porque ya hemos tenido el gusto de consagrar a nuestro colega un medio artículo en la primera.

Puede continuar el Heraldo en su tarea cuando y como guste. Ni en literatura, ni en política le tememos.

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