“Reminiscencias literarias españolas”
- Autor del texto editado
- Carnerero, José María de (1784-1843)]
- Título de la obra
- Cartas españolas, o sea, Revista histórica, científica, teatral, artística, crítica y literaria, vol. III, cuaderno 21
- Autor de la obra
- Carnerero, José María de (1784-1843) (dir.)
- Edición
- Madrid:
Imprenta de I. Sancha,
1831
- Paginación
- pp. 14-15
Fuentes
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
REMINISCENCIAS LITERARIAS ESPAÑOLAS
Las poesías de don Hernando de Acuña son raras, y lo serían más a no ser por la edición que de ellas se hizo en la imprenta de Sancha, ha cosa de 37 años. El ingenio de este autor se deja ver así en sus obras poéticas como en la traducción del Caballero determinado de Olivier de la Marche, que hizo de orden del emperador Carlos V, a quien la dedicó en 1552. Lope de Vega, hablando de Acuña, dice entre otros elogios:
Don Fernando de Acuña ilustremente
bebió en la margen de la sacra fuente.
Creemos, pues, que en este capítulo de “Reminiscencias” ocuparán un buen lugar los siguientes
SONETOSDE DON HERNANDO DE ACUÑA
Sobre la Red de Amor.
Dígame quien lo sabe, ¿cómo es hecha
la red de amor, que tanta gente prende,
y cómo, habiendo tanto que la tiende,
no está del tiempo ya rota o deshecha?
¿Y cómo es hecho el arco que amor flecha, [5]
pues hierro ni valor se le defiende?
¿Y cómo, o dónde halla, o quién le vende
de plomo, plata y oro tanta flecha?
Y, si dicen que es niño, ¿cómo viene
a vencer los gigantes? Y, si es ciego, [10]
¿cómo toma al tirar cierta la mira?
Y, si, como se escribe, siempre tiene
en una mano el arco, en otra el fuego,
¿cómo tiende la red y cómo tira?
RESPUESTA
De amor se hace, y por él mismo es
hecha
la red de amor, que tanta gente
prende;
y, como la refuerza el que la
tiende,
no está, ni puede estar, rota o
deshecha.
Hermosura es el arco que amor
flecha,
[5]
del cual ninguna fuerza se
defiende,
y el gusto humano es quien le da y le
vende
de diversos metales tanta
flecha.
Nace niño, y por horas crece y
viene
a ser más que gigante, y, siendo
ciego,
[10]
vuélvese un Argos al tomar la
mira,
y un monstruo tan extraño, que, aunque
tiene
en una mano el arco, en otra el
fuego,
con mil tiende la red y con mil
tira.
El lector observará que la respuesta está con las mismas rimas que la pregunta. Otras dos respuestas, también en sonetos y con iguales consonantes, escribió Acuña. No recordamos sino la precedente, por ser la mejor.