"Poesía dramática"
- Autor del texto editado
- Sin firma
- Título de la obra
- El Correo. Periódico literario y mercantil, nº 307, 28/06/1830
- Autor de la obra
- Ximénez de Haro, Pedro (dir.)
- Edición
- 1830
- Paginación
- pp. 2-3
Fuentes
Información técnica
Encoding: Noelia Santiago López
POESÍA DRAMÁTICA
La abundancia de materiales y la distribución que estos requieren no han consentido la publicación de un artículo que estaba escrito, relativo a la comedia de don Agustín Moreto Yo por vos, y vos por otro, últimamente representada en el coliseo del Príncipe. Pasada la oportunidad, nos limitaremos a presentar unos breves ejemplos de su versificación y de sus conceptos.
Habla el criado Motril con don Íñigo, diciéndole que en lances de amor nunca es cuerda la desesperación.
Don Íñigo.-
Desesperado padezco.
Motril.-
¿Es posible que eso digas?
¿Hay hombre que desespere
de mal que en mujer consista?
Don Íñigo.-
¿Para esto hay cura?
Motril.-
¿Pues no? [5]
¿Para qué hizo Dios boticas?
Don Íñigo.-
¿Te burlas de mi dolor?
Motril.-
¿Hay más necia bobería?
Pues, dime, ¿ansias, celos, quejas
retiros, desdén, caricias, [10]
promesas falsas, embustes,
suposiciones, porfías
¿qué son, sino aceites, untos,
aguas, emplastos y vizmas
de la botica de amor [15]
que a sus achaques aplica?
¿Si amor es enfermedad,
no ha de tener medicina?
Su doctor es el ingenio;
su practicante, la vista; [20]
cirujano, la esperiencia,
boticario, la malicia;
y en su botica hay de todo,
como en las demás boticas,
menos que no gusta simples, [25]
porque es esperiencia fija
que los achaques de amor
solo en los simples peligran. &c.
Hablando los galanes de que no alcanzan remedio a su dolencia, Motril se admira de su nimiedad. “¿Qué remedio hay, pues?” preguntan, y dice
Motril.-
En uno que se va a ahorcar
y se cuelga de una encina
remedio cabe.
Don Enrique.-
¿Cuál es?
Quiere luego explicar el modo de hacer mudar a las mujeres de inclinación, y refiere este
Cuento
Vaya un ejemplo. En mi tierra
había una doncellita
opilada con gran riesgo
de puro comer ceniza.
Sus padres la reservaban [5]
del brasero y la cocina,
de suerte que cuando ella
la daba alcance, embutía
ceniza al sabor del hurto
como si fueran mellizas. [10]
Llegó del caso a la muerte,
y el doctor que la asistía
para curarla fingió
que su muerte era precisa,
si de ceniza un brasero [15]
no comiese cada día.
Ella pidió luego a gritos
tan sabrosa medicina;
trajéronla un gran brasero,
y, al empezar a embestirla, [20]
como allí ya le faltaba,
el sabor de la prohibida
(que a nuestro ruin apetito
da sabor la culpa misma),
a cada bocado de ella [25]
la hallaba más desabrida.
Viendo que obraba el remedio,
la daba el doctor gran prisa
diciendo “Señora, coma,
que eso le importa la vida” [30]
Y ella, harta ya, entre los dedos
repasaba la ceniza
y, a fuer de tomar tabaco,
con cada polvo escupía.
Porfiábala el doctor, [35]
y ella, del todo rendida,
dijo “Señor, yo no puedo;
quítenla allá, muera o viva”.
Y desde allí le quedó
tal horror y antipatía, [40]
que de quince días antes,
pensando que ya venía,
lloraba en carnestolendas
el miércoles de ceniza.
Motril es muy cobarde; sin embargo, le estrecha otro criado, que se desafía con él. Entonces ocurre entre ambos el diálogo siguiente:
Marcelo.-
Menguado, para el denuedo
no es menester más primor
que atreverse por valor
a esto que has hecho por miedo.
Motril.-
Luego ¿es burla tu mohína?
Marcelo.-
No es más que enseñarte
Motril.-
Tente.¡Vive Dios, que ser valienteno es más que no ser gallina!
¡Vive Dios, que ser valiente
no es más que no ser gallina!
Toda la comedia está llena de conceptos por el mismo estilo. Su diálogo es ingenioso y vivo, y en el plan reina cierta regularidad dramática. En Moreto esto no debe sorprender; de nuestros antiguos poetas es el que menos se desvió de las reglas del arte.