“Sobre anuncios y ofertas de libros nuevos”
- Autor del texto editado
- El subscriptor chasqueado
- Título de la obra
- El Correo. Periódico literario y mercantil, nº 322, 02/08/1830
- Autor de la obra
- Ximénez de Haro, Pedro (dir.)
- Edición
- 1830
- Paginación
- p. 3
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 1 abril 2024
SOBRE ANUNCIOS Y OFERTAS DE LIBROS NUEVOS
Señor editor del Correo: Las cavilaciones de los hombres sobre los engaños, tan comunes ya en su especie, son susceptibles de un inmenso ensanche; y, si algún filósofo quisiese penetrar a fondo los ocultos resortes de que se forma y compone la teoría de los embusteros, embaucadores, empíricos y tahúres universales, antes que sacase algo en limpio se volvería loco. A mí me sucede lo que a otros muchos, pero, como cada cual siente su mal, y soy poco sufrido, es decir, que grito al menor dolor que padezco, me hallo en el caso de aturdir con alaridos hasta conseguir que la índole compasiva y filantrópica del Correo repita alguna de mis quejas.
Soy de los subscriptores chasqueados y atrozmente engañados, y de ningún consuelo me sirve el socios habere penates. Me propuse tener la Historia del Nuevo Mundo, y me sedujo el hermoso prólogo del primer tomo, que en su segunda hoja asegura incluir la historia del Perú por el Inca Garcilaso, haberse impreso ya por el editor la de La conquista de la Florida y haberse añadido el ensayo cronológico de la historia de la Florida hasta 1722 y unas tablas estadísticas de Nueva España formadas en 1809. Ya se han pasado algunos meses después de la entrega del tercer tomo de los ocho o nueve que formaría la obra, y me dicen que está suspendida la impresión para activar la del Segur, emprendida por el mismo o mismos editores que nos aseguraron de su “cuidado en complacer al público y presentarle obras clásicas y útiles, bien impresas y a precios moderados”. Aquí entra ahora, señor editor del Correo, mi poquito de cavilación, y digo así salvo meliori. La historia del nuevo mundo paralizada perjudica a los subscriptores que tienen adelantado dinero del tomo que no se les entrega y tal vez se arriesgan a quedarse con la obra incompleta, no obstante lo prometido en letras de molde. La historia del Segur emprendida por los mismos lleva consigo un engaño de otra especie, y es que va cobrando los tomos primeros, que pueden llamarse folletos, a 24 reales cada uno, con el aliciente de que en este precio entra el valor de los atlas, que se darán cuando se dieren, y que tenemos indicios de que son obras in fieri. La consecuencia natural de lo que vemos en estos editores es que no tienen dinero para sus empresas, y cuentan con el nuestro para costearlas y aínda más. Si no sobra mucho, la callada por respuesta, y que chillen los subscriptores; eso nada les hace. Me acuerdo del tiempo en que figuraba cierto charlatán con una óptica vieja pintada de nuevo, y rodeado de gentes curioso-tontas, sicut et ego, nos decia: "Vamos, zeñores (era andaluz): ¿quién no mira por la friolera de cuatro cuartoz mi azombroza máquina? ¿Quién es el hombre ilustrado que no ze cerciora con zuz ojoz de la perspecitiva de Manila? Cuatro cuartos, señores, y no maz. Ahora verán vmds. a Hernán Cortez en Tlazcala... ahi paza ahora el mandarín de Macao... ahí tienen vmds. la muralla de bronce con embutidos de nácar que divide la China de la Tartaria... el ejército de Tamerlán en la conquista de Colmenar Viejo... Porfirio y Celzo en bata de dormir ezcribiendo rezetas de artez y oficioz. Vamoz, zeñores, anímense vmds.: 30 duros me ha coztado ezta máquina, y apenas en media hora habre recogido 10. Solo busco que vmds. ze iluztren y que los hombrez vivan agradablemente”. Esta escena la repetía con frecuencia en Cádiz, en Sevilla y en Madrid; todos conocían la majadería y, no obstante, todos acudían a él, porque tenía la maña de atravesarse en donde había mayor concurrencia y despreciar los silbidos de los muchachos. El caso en que nos hallamos puede no ser igual, pero a fe mía y de muchos que no deja de ser parecido.
El subscriptor chasqueado