“Publicaciones nuevas. La Jerusalén libertada, poema heroico escrito en italiano por Torcuato Tasso y traducido en octavas castellanas por don Juan Sedeño”
- Autor del texto editado
- Sin firma
- Título de la obra
- El Correo. Periódico literario y mercantil, nº 292, 24/05/1830
- Autor de la obra
- Ximénez de Haro, Pedro (dir.)
- Edición
- 1830
- Paginación
- p. 3
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 1 abril 2024
PUBLICACIONES NUEVAS
La Jerusalén libertada, poema heroico escrito en italiano por Torcuato Tasso y traducido en octavas castellanas por don Juan Sedeño
Esta traducción, reimpresa ahora en Barcelona, se publica en esta corte el año de 1587, y desde luego obtuvo una gran celebridad en España, y los estranjeros la elogiaron, como lo acreditan los escritos del señor abate Lampillas y otros autores de no menor voto en la materia. El mismo traductor da una idea exacta de ella, diciendo que este poema no solo le deleitó con su admirable suavidad, pero dignamente le movió a comunicarlo a nuestra España, por parecerle pasto apropiado al gusto de los elevados espíritus de ella. “No esperes –dice hablando con el lector- traducción puntual ni al pie de la letra, pues, como se deja entender, muchas cosas suenan bien en una lengua que en otra dan poca satisfacción y deleite, asegurándote que he guardado el sentido de la obra con la industria y diligencia posible, floreándola con las locuciones y epítetos más allegados a nuestra frasis, que es el oficio a que está más obligado el fiel y verdadero intérprete”. Esta última advertencia debieran tener muy presente los infinitos traductores que se levantan por donde quiera, y tendríamos a lo menos traducciones castizas y verdaderamente de un lenguaje castellano como la del señor Sedeño.