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Prensa y canon

“Publicaciones nuevas”

Autor del texto editado
Sin firma
Título de la obra
El correo. Periódico literario y mercantil, nº 202, 26/10/1829
Autor de la obra
Carnerero, José María de (dir.)
Edición
Madrid: Imprenta de D. Pedro Ximénez de Haro, 1829
Paginación
p. 3
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Hemeroteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
Este documento sigue los criterios y lenguaje cifrado de TEI http://www.tei-c.org/About/website.xml
Córdoba, 1 abril 2024

PUBLICACIONES NUEVAS


Vemos cada día con más placer que nuestra buena literatura se merece el aprecio general, reservado antes a tres o cuatro literatos que en el retiro de su gabinete admiraban las bellezas de nuestros clásicos, pues se multiplican las ediciones, que son el seguro termómetro de su despacho. Tenemos a la vista la que ha dado don Pedro Sanz, impresor y librero de esta corte, de la Vida y hechos del pícaro Guzmán de Alfarache, y no podemos menos de confesar que esta producción del insigne Mateo Alemán merecía salir del mal papel y peor letra con que corría hasta ahora como olvidada, a llamar la atención con las galas tipográficas que la adornan. Escusado parece decir nada del mérito literario de esta atalaya de la vida humana; y el elogio del alférez Luis Valdés que lleva al frente dice cuanto puede apetecerse acerca de la obra y del autor; pero sí sería de desear que la lectura de nuestras novelas españolas, cuya ficción es tan varia, cuya narración tan natural y cuyo lenguaje tan castizo, tan dulce y copioso, nos mereciesen, en comparación de las estranjeras, particularmente las traducidas, aquella estimación racional con que nos atrae una hermosa, sencilla, honesta y llena de gracias naturales, al lado de otra que ostenta querer cautivarnos con recursos artificiosos y sentimientos mezclados de coquetería. ¿Será posible que, teniendo tesoros propios, vayamos a mendigar los estranjeros, cuando estos mismos están buscando afanosamente en el día los nuestros, pues conocen su valor?

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