“Poesía. Obras de Garcilaso de la Vega (...)”
- Autor del texto editado
- Olive, Pedro María de]
- Título de la obra
- Minerva o El revisor general, t. VI, nº 33, 1807-04-24
- Autor de la obra
- Olive, Pedro María de (dir.)
- Edición
- Madrid:
Imprenta de Vega y Compañía,
1807
- Paginación
- pp. 54-56
Fuentes
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
POESÍA
Obras de Garcilaso de la Vega. Madrid, por Repullés. Se hallarán en la librería de Orea y de Fuentenebro, a 10 rs. en rústica y 12 en pasta.
“Esta edición se ha hecho siguiendo el texto de la que publicó en Sevilla el célebre poeta Hernando de Herrera, tan conocido en la república literaria por sus obras; y con las notas del famoso Francisco Sánchez, llamado el Brocense, por ser el que, al parecer, con más cuidado entendió e ilustró todo cuanto escribió Garcilaso. También se publica la única obra suya que se conoce escrita en prosa, y es una carta que dirigió a una señora, habiéndole parecido bien el Cortesano de Bernardo Castellón, traducido del italiano por Boscán; va adjunto el erudito prólogo con que se imprimieron las obras de nuestro poeta en la imprenta real de la Gaceta el año de 1705”.
Comprehende las églogas, elegías, canciones y sonetos del autor, el cual, muerto en la temprana edad de treinta y seis años y siempre ocupado en guerras, no pudo darnos los preciosos frutos que prometía su temprano y feliz ingenio, adornado con el estudio del mejor que produjeron los poetas latinos, provenzales e italianos, y con la amenidad de las artes liberales, que también poseía.
Las notas constituyen el mérito principal de esta edición, por muy eruditas y acertadas, mostrándose allí las muchísimas traducciones e imitaciones que a cada paso tiene de Teócrito, de Virgilio, de Ausias March, del Petrarca, de Sannazaro, de Fracastorio y otros, consistiendo en esto, a nuestro entender, el mérito principal de Garcilaso.
Nos ha parecido conveniente copiar aquí, por variar, una traducción de la Oda doce del libro cuarto de Horacio, que se llalla con otras en las anotaciones:
Cumpliose mi deseo,
cumpliose, ¡oh, Lice! A la vejez odiosa
entregada te veo,
y todavía parecer hermosa
cuanto puedes procuras, [5]
y burlas y haces mil desenvolturas.
Y con la voz temblando
cantas, por despertar al perezoso
amor, que reposando
se está despacio sobre el rostro hermoso [10]
de Chia, la cantora,
que de su edad está en la flor agora.
Que sobre seca rama
no quiere hacer asiento ni manida
aquel malo, y desama- [15]
te ya, porque la boca denegrida
y las canas te afean
que en la nevada cumbre ya blanquean.
Y no son poderosas
ni las granas de Coo, ni los brocados, [20]
ni las piedras preciosas,
a tornarte los años que encerrados
debajo de su llave
dejó la edad, que vuela más que el ave.
¿Qué se hizo aquel donaire? [25]
¿aquella tez hermosa? ¿dó se ha ido
del movimiento el aire?
¿aquella, aquella dó ha desparecido,
aquella en quien bullía
amor, que enajenado me tenía? [30]
No hubo más amada
beldad, después de Cínara, más clara,
de más gracias dotada,
mas, ay, ¡cómo robó la muerte avara
a Cínara temprano [35]
y con la Lice usó de larga mano!
Diole que en larga vida
con la antigua corneja compitiese,
de años consumida,
para que con gran risa ver pudiese [40]
la gente moza herviente
vuelta en pavesa ya la hacha ardiente.