“Coliseo de la Cruz. Antes que te cases mira lo que haces, y examen de maridos. Comedia en tres actos de Lope de Vega Carpio”
- Autor del texto editado
- Olive, Pedro María de]
- Título de la obra
- Minerva o El revisor general, t. V, nº 5, 1807-01-16
- Autor de la obra
- Olive, Pedro María de (dir.)
- Edición
- Madrid:
Imprenta de Vega y Compañía,
1807
- Paginación
- pp. 36-39
Fuentes
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
TEATROS
COLISEO DE LA CRUZ.
Antes que te cases mira lo que haces, y examen de maridos. Comedia en tres actos, de Lope de Vega Carpio.
Esta comedía es bastante arreglada, pues se guardan en ella las tres unidades, y son bien traídos los lances, y bien formado el enredo y desenredo. La invención es natural y verisímil, fácil y armoniosa la versificación, discretos los conceptos y el lenguaje en que se expresan, siendo ligeros los defectos que en ella se advierten.
El argumento se reduce a que doña Inés, persona de las más distinguidas de la corte, que ha heredado un rico marquesado por muerte de su padre, siguiendo la última voluntad de este, que se reduce a decirla antes que te cases mira lo que haces, se resuelve a lo siguiente:
Elegir esposo quiero
con tan atentos sentidos
con tan atentos sentidos
de sus prendas, que me llamen
el examen de maridos.
Este es el asunto de la comedia. Los más sobresalientes galanes, movidos de la hermosura, riqueza y discreción de la dama y de lo extraño de la propuesta, acuden al examen declarándose por pretendientes, y, en efecto, ella responde como rey, según discretamente dice Ochavo, el gracioso.
Entre los pretendientes se cuenta el marqués don Fadrique, pariente suyo, y al que se muestra bastante inclinada; pero, como él hubiese antes cortejado a doña Blanca y luego dejádola por causas poderosas que para ello tuvo, celosa esta, halla mañosamente medio para que doña Inés llegue a creer que el marqués tiene grandes defectos ocultos. Este viene a ser el verdadero enredo de la comedia.
El conde Carlos
con la misma pretensión
ha publicado en servicio
de la marquesa un cartel,
y desafía por él
á todo ilustre ejercicio
de letras y armas a cuantos
al examen se han opuesto.
Es este conde amigo íntimo del marqués, y ya se han dado pruebas mutuas de ello, pero ahora dice el marques:
Pues, amigo, perdonad
si prefiero a la amistad
las aras de la opinión.
Y el conde dice que lo que los dos deben hacer es
Competir sin ofender
las leyes de la amistad.
Así lo hacen, y tienen la fortuna de ser declarados iguales por los jueces del torneo, pero el conde se declara por Blanca, y de consiguiente el marques no tiene ya rival alguno, ni más condición que vencer, que los defectos que oculta Inés.
En tanto, Ochavo, el gracioso, que es criado del marqués, habiendo estado oculto en una chimenea por amores y devaneos con la criada de Inés, ha tenido ocasión de oír de boca de esta cuáles eran las ocultas faltas del marqués, y que todo se había llegado a saber por una criada de Blanca. Da parte de ello a su amo; y, descubierto que todo es enredo de Blanca, fácilmente se remedía, y más siendo el conde tan amigo del marqués.
Viniendo al certamen de ingenios, que es la última prueba que resta hacer entre los dos únicos rivales que quedan, dice Inés que a uno de los dos, que no es justo nombre, se inclina más, pero que tiene algunos defectos, y así que la cuestión ha de ser:
Si la mano debo dar
al que tengo inclinación,
aunque defectos padezca;
o si me estará más bien
que el que no los tiene, a quien
no me inclino, me merezca.
No obstante, conocen los dos muy bien por qué se ha dicho aquello; y, como el conde hubiese prometido al marqués le haría lograr la mano de Inés, se propone defender que debe ella escoger a1 que es amado; así, como el marqués sostiene lo contrario, vence el conde a voto de todos, e Inés le concede su mano, pero él, como amigo generoso, dice:
Marquesa, engañada estáis,
porque vos habéis propuesto
que la parte que venciere
ha de ser esposo vuestro;
pues, si mi parte que ha vencido,
y es la parte que defiendo
la del imperfecto amado,
él ha de ser vuestro dueño.
Yo sé bien que no soy yo
el querido, y sé que ha puesto
la envidia vil al marqués
tres engañosos defectos,
y, por que os satisfagáis,
escuchad aparte.
Le descubre cuáles son estos defectos y añade que fue una mujer la que tales fingimientos la dijo por orden suya, y con esto el marques se casa con Inés y el conde con Blanca, quedando todos no menos contentos que el auditorio.