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Polémicas

[Carta de Pedro de Valencia que escribió a don Luis]

Autor del texto editado
Valencia, Pedro de (1555-1620)
Título de la obra
Documentos gongorinos Obras de Góngora y referentes a su obra
Autor de la obra
Joiner Gates, Eunice
Góngora y Argote, Luis de 1561-1627
Edición
México: El Colegio de México, 1960

Paginación
p. 66 ff. 99v-100r
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Biblioteca Nacional Española 4/86580.
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Biblioteca Nacional de España MSS/3726. Digitalización disponible en (texto completo)
Información técnica
Encoding: Carmen Calzada Borrallo
Transcriptor: María José Osuna Cabezas
Revisor: Juan Montero Delgado
Edición preparada para el Proyecto I+D "BIOGRAFÍAS Y POLÉMICAS: HACIA LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA LITERATURA Y EL AUTOR" (SILEM II) RTI2018-095664-B-C21 y C22 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 21 febrero 2021

[Carta de Pedro de Valencia que escribió a don Luis]


Algunos han venido a mí como a mancomunado con vuestra merced y obligado al saneamiento de esta obra, porque la he loado por escrito y de palabra y loo siempre. Yo salgo de buena gana a la demanda, y me muestro parte; y, después de haber respondido a lo que oponen, digo que, aunque concedemos algunas ligeras culpas de oscuridad, extrañeza o novedad, estas mismas culpas (si lo son en la poesía) son desengaños de valentía, de ingenio en todos los escritores excelentes, no solo en los poetas, Homero, Píndaro, Arquíloco, sino en los oradores y filósofos, Platón, Jenofonte, Heródoto, Tucídides. Porque los muy compostecicos y medidos con el arte, que no pasan del pie a la mano, son los ingenios cortos, que, como una tierra arenisca, no produce grandes mieses ni cardos crecidos, sino se cubre apenas de hierbecilla ordinaria y se engalana con unas florecillas viles de los ejidos. A la oscuridad digo que no comparen a vuestra merced con Homero, sino con Píndaro, el más grandílocuo de los poetas y casi inimitable, que, corriendo tan claro como cualquier arroyuelo, el raudal de su corriente y su profundidad lo oscurece y casi lo hace inaccesible, y que no se pudiera pasar sin la barca o puente de los escolios antiguos que han quedado sobre él.

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