Prensa y canon · Textos historiográficos · Polémicas
“Artículo comunicado”
- Autor del texto editado
- Alcalá Galiano, Antonio (1789-1865)]
- Título de la obra
- Mercurio gaditano, n.º 132, 27/09/1814
- Autor de la obra
- [No se indica]
- Edición
- Cádiz:
Imprenta del Mercurio Gaditano,
1814
- Paginación
- pp. 3-4
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar del Catálogo de Prensa Histórica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Carmen Calzada Borrallo
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 30 junio 2025
ARTÍCULO COMUNICADO.
Señor Redactor del Mercurio: Métome de gorra o, como dicen, de trompón, por mi sola autoridad, a juzgar entre Mirtilo y el traductor de Schlegel, y, si a usted place, puede contar también entre los juzgables al de las enmiendas de las palabras ritmo, fiestas y extracto, cuyos descuidos diz que han motivado los reparos de los Mirtilos, o séase, de los amadores o fautores de la razón para dirigir las bellas artes.
Por lo que hace a equivocaciones y enmendaturas, si las hay, son del mismo Schlegel, o sea, su traductor, pues sean extracto de las reflexiones o las mismas mismísimas reflexiones en entero, siempre que el extracto diga lo que el impugnador ha leído para que sus observaciones tengan apoyo, la cosa es una niñería, y la lógica del caballero de la crítica es más exacta que la del traductor, que se ase de lo que deja tan en peligro como si estuviera suelto y cayéndose siempre.
Vamos al descubierto en que en la redacción del Mercurio ha dejado a mi traductor por haber impreso rima en lugar de ritmo. Séase lo que se quiera de ritmo y rima en otras lenguas, lo que es en la castellana, según el diccionario (si es que tiene alguna autoridad en esta materia) tienen las dos una misma significación. Pero ¿a qué tanto quejarse de la variación o trastorno de las palabras? Estoy seguro de que el mismo Schlegel no hubiera abierto su boca ni hecho trabajar para esto a su pluma. En el sentido de trova usa Schlegel la palabra rima, o sea ritmo, si quiere el traductor; mientras la que se ha extendido en la impresión importe la misma idea o sentido, ¿a qué esos clamores, como si este descubierto o equivocación fueran la causa o motivo de la crítica de Mirtilo? Hay rima de rimas, como ritmo de ritmos. Rima, dice el diccionario, es el conjunto de cosas que se ponen unas sobre otras. Acaso es este el significado primitivo de esta voz. Sucediendo esto generalmente en la poesía anterior a los consonantes y asonantes, se empezaría a usar de esta palabra para expresar este orden que en la poesía decían los versos; y luego el uso y costumbre generalizada de que se correspondieran los sonidos de las últimas sílabas habrá dado lugar a que más particularmente se dé a esta clase de versos el nombre de rima, en cuyo sentido la aplica también el diccionario de la Academia y, más particularmente, dice, a las octavas.
No es, pues, extraño que el crítico diga que la rima se separa alguna vez del verso, entendiéndola en este último sentido, pues en el primitivo es sin duda compañera inseparable del verso, como dice, y muy bien, Schlegel. Mas sepárese o no se separe, es una trova, una verdadera sujeción y no un símbolo de sujeción, como quiere Schlegel o el traductor. Basta esto para que la frase enmendada no autorice solamente la crítica, que tiene su apoyo en el contexto mismo de las reflexiones o extracto de ellas, que poco o nada importan los nombres cuando están conformes las ideas.
El autor alemán, hablando de lo armonioso de los poetas españoles, de la elegancia y delicadeza de todos los fuegos de la discreción y del chiste, de la pompa y grandeza de las imágenes, añade, las piezas, las comedias (y no las fiestas) se pudieran llamar (por esta razón) óperas sin música, por la sonoridad y armonía de sus versos, que hacen en el oído una especie de efecto musical, y en el alma un contraste agradabilísimo, por lo noble y majestuoso de sus imágenes, y la pompa y la magnificencia de sus descripciones. Dígame ahora el traductor si esto se podía entender de las fiestas de Calderón mejor que de las piezas poéticas suyas de que el autor alemán habla solamente. ¿Y qué fiestas son estas de Calderón de que ni el lector tiene idea, ni el autor se la da, y que resiste el mismo contexto de las reflexiones?; y ¿cómo vendrían al caso allí unas fiestas que se redujesen a otra cosa que a poesías, dramas y versificación?
Todo prueba que el traductor, o no posee bien los dos idiomas, o no tiene los principios necesarios de bellas letras para juzgar con exactitud de ellas, y que al menos conoce solo la lógica que se estudia para el manejo preciso de la sociedad, y de ningún modo la que se estudia y cultiva para el descubrimiento de la verdad de las ciencias y literatura. De otro modo, ¿cómo había de creer que las enmiendas que tan justamente se hicieron a su traducción habían sido solamente el motivo de la crítica, cuando, aunque se concedieran como mal hechas, siempre, siempre tenían el mismo lugar los reparos de Mirtilo y los descubiertos del espiritualísimo Schlegel, a quien es menester remontarse lo menos hasta las estrellas para columbrar siquiera qué quiere decir con las formas orgánicas y mecánicas, las lágrimas que reflejan la luz del Cielo, los perfumes matizados, etc., etc., etc.? Ya dice el traductor en su último escrito que los fautores de la razón llaman disparate a lo que sale de la esfera de lo tangible y comprensible; porque los que en las bellas letras hacen uso de su razón buscan en la imitación la semejanza de la naturaleza, fuera de la cual no hay arte ni imitación, y entonces sí que sobran las reglas y puede uno remontarse a lo incomprensible, que es lo que llamamos algarabía, y a las sutilezas que nos ponen al nivel de los niños, con la boca abierta al oír los cuentos de los duendes y de los castillos encantados. Queda de usted su seguro servidor.
El Imparcial