"A mi amigo Abenámar"
- Autor del texto editado
- Sin firma
- Título de la obra
- El Estudiante. Periódico de Madrid satírico y festivo, político y literario, nº 17, 30/05/1839
- Autor de la obra
- Cachapero, Jerónimo (dir., en este número)
- Edición
- Madrid:
Imprenta de D.T. Jordán,
1839
- Paginación
- pp. 268-269
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
Este documento sigue los criterios y lenguaje cifrado de TEI http://www.tei-c.org/About/website.xml
Córdoba, 3 junio 2024
A MI AMIGO ABENÁMAR
Felicítote... (cargue bien el acento el que leyere en la segunda i, porque suena muy de diferente modo felicítote que felicitóte).
Felicítote, vuelvo a decir, oh moro clarísimo (en todas las acepciones de la palabra), oh moro agudísimo (en lo moral solamente, porque en lo físico bien romo y redondeado estás por toda la superficie de tu persona) oh moro saladísimo y oportunísimo moro; felicítote por la rociada que al crítico del Piloto has echado por su mal gusto en llamar bellezas de Calderón a los delirios de Calderón y por el acierto con que has mezclado a la sátira una buena dosis de lógica para confundir y anonadar al pobre hombre. Así anda la literatura, y así corre el peligro que corre nuestra juventud de descarriarse por tan malos guías conducida. Sucede en esto, moro mío, ni más ni menos que en la política; y es que las molleras han llegado a destornillarse, y las chavetas a volverse de tal manera, que se pagan los hombres de ilusiones y buscan el bello ideal en lo más estravagante y ridículo.
Sólo no te perdono, morazo de mis entrañas, que no hicieses una escepción, en favor del ilustrado don Alberto Lista cuando hablas de los apasionados de Calderón, porque, aun cuando yo no estoy de todo punto conforme con el juicio que poco hace ha publicado el entendido maestro acerca de aquel famosísimo y justamente célebre dramático español, va mucha diferencia de la una a la otra crítica, como es natural que vaya de Pedro a Pedro, puesto que yo no conozco de los conocimientos del folletinista pilotesco más de lo que él mismo se deja conocer.
Dirás tú, Abenámar cachorro, que a qué asunto viene todo esto y qué te importa a ti el que yo apruebe o deje de aprobar tu crítica, pero aun en eso te doy la razón y punto a mi artículo, pidiendo a mis lectores que no dejen de leer el tuyo, porque juro que le han de encontrar sobremanera gustoso y divertido.
Alá te guarde, y cuidado no vayas a hacer de las tuyas hoy, día del Corpus.