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Polémicas

"Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos"

Autor del texto editado
Castillejo, Cristóbal de (¿1490?-1550)
Título de la obra
Las obras de Cristóbal de Castillejo, corregidas y emendadas por mandado del Consejo de la Santa y General Inquisición
Autor de la obra
Castillejo, Cristóbal de (¿1490?-1550)
Edición
Madrid: Pierres Cosin, 1573
Paginación
pp. 269-278
Más información
Relación de los textos preliminares que se encuentran en esta obra:
* ?2r. [licencia y privilegio] Juan Gallo de Andrada, 21 de agosto de 1573
* ?3r. [tasa] Juan Gallo de Andrada, 29 de septiembre de 1573
* ?3v. [licencia] Felipe [II], 5 de agosto de 1573
* ?6r. “Al lector”
* ?7v. “Sumario y división de esta obra”
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de la Biblioteca Nacional, R-1485. (texto completo)
Información técnica
Transcriptor: María del Rosario Martínez Navarro
Encoding: Carlos M. Collantes Sánchez
Edición preparada para el Proyecto I+D “SUJETO E INSTITUCIÓN LITERARIA EN LA EDAD MODERNA” (SILEM) FFI2014-54367-C2-1 y 2-R http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 21 noviembre 2018

“Contra los que dejan los metros castellanos y siguen los italianos”

Pues la santa Inquisición
suele ser tan diligente
en castigar con razón
cualquier secta y opinión
levantada nuevamente, [5]
resucítese Lucero, 1
a castigar en España
una muy nueva y estraña
como aquella de Lutero
en las partes de Alemaña. [10]
Bien se pueden castigar
a cuenta de anabaptistas, 2
pues por ley particular
se tornan a baptizar
y se llaman petrarquistas. [15]
Han renegado la fe
de las trovas castellanas
y tras las italianas
se pierden, diciendo que
son más ricas y galanas. [20]
El jüicio de lo cual
yo lo dejo a quien más sabe,
pero juzgar nadie mal
de su patria natural
en gentileza no cabe. [25]
Y aquella cristiana musa 3
del famoso Juan de Mena,
sintiendo de esto gran pena,
por infieles los acusa
y de aleves los condena. [30]
«Recuerde el alma dormida»,
dice don Jorge Manrique,
y muéstrase muy sentida
de cosa tan atrevida,
por que más no se platique. [35]
Garci Sánchez 4 respondió:
«¡Quién me otorgase, señora,
vida y seso en esta hora
para entrar en campo yo
con gente tan pecadora!» [40]
«Si algún Dios de amor había
—dijo luego Cartagena 5
muestre aquí su valentía
contra tan gran osadía,
venida de tierra ajena». [45]
Torres Naharro replica:
«Por hacer, Amor, tus hechos
consientes tales despechos
y que nuestra España rica
se prive de sus derechos». [50]
Dé Dios su gloria a Boscán
y a Garcilaso poeta,
que con no pequeño afán
y por estilo galán,
sostuvieron esta seta [55]
y la dejaron acá
ya sembrada entre la gente,
por la cual debidamente
les vino lo que dirá
este soneto siguiente: [60]


"Soneto"

Garcilaso y Boscán, siendo llegados
al lugar donde están los trovadores
que en esta nuestra lengua y sus primores
fueron en este siglo señalados,
los unos a los otros alterados [65]
se miran, demudadas las colores,
temiéndose que fuesen corredores,
o espías o enemigos desmandados.
Y, juzgando primero por el traje,
pareciéndoles ser, como debía, [70]
gentiles españoles caballeros;
y oyéndoles hablar nuestro lenguaje
mezclado de estranjera poesía,
con ojos los miraron de estranjeros.

Mas ellos, caso que estaban [75]
sin favor y tan a solas,
contra todos se mostraban
y claramente burlaban
de las coplas españolas:
canciones y villancicos, [80]
romances y cosa tal,
arte mayor y real
y pies quebrados y chicos
y todo nuestro caudal.

Y en lugar de estas maneras [85]
y vocablos ya sabidos
en nuestras trovas primeras
cantan otras forasteras,
nuevas a nuestros oídos:
sonetos de grande estima, [90]
madrigales y canciones
de diferentes renglones,
octava y tercera rima
y otras bravas invenciones.

Desprecian cualquiera cosa [95]
de coplas compuestas antes,
por baja de ley 6 y astrosa
usan ya de cierta prosa
medida sin consonantes.
Y a muchos de los que fueron [100]
elegantes y discretos
tienen por simples pobretos,
por solo que no cayeron
en la cuenta a los sonetos.

Daban, en fin, a entender [105]
aquellos viejos autores
no haber sabido hacer
buenos metros ni poner
en estilo los amores;
y que el metro castellano [110]
no tenía autoridad
de decir con majestad
lo que se dice en toscano
con mayor felicidad.

Mas esta falta y manquera [115]
no la dan a nuestra lengua,
que es bastante y verdadera,
sino solo dicen que era
de buenos ingenios mengua;
por lo cual en lo pasado [120]
fueron todos carecientes
de estas trovas ecelentes
que han descubierto y hallado
los modernos y presentes.

Viendo, pues, que presumían [125]
tanto de la nueva ciencia,
dijéronles que querían
de aquello que referían
ver algo por experiencia;
para prueba de lo cual, [130]
por muestra de novel uso,
cada cual de ellos compuso
una rima en especial,
como se sigue de yuso:


"Soneto de Boscán "

Si las penas que dais son verdaderas, [135]
como muy bien lo sabe el alma mía,
¿por qué no me acaban?, y sería
sin ellas mi morir muy más de veras.

Mas, si por dicha son tan lisonjeras
que quieren retozar con mi alegría, [140]
decí, ¿por qué me matan cada día
con muerte de dolor de mil maneras?

Mostradme este secreto ya, señora,
y sepa yo de vos, pues por vos muero,
si aquesto que padezco es muerte o vida, [145]

porque, siéndome vos la matadora,
mayor gloria de pena ya no quiero
que poder yo tener tal homicida.


"Octava rima de Garcilaso"

Y ya que mis tormentos son forzados,
aunque vienen sin fuerza consentidos, [150]
¿pues qué mayor alivio a mis cuidados
que ser por vuestra causa padecidos?
Si como son por vos bien empleados,
de vos fuesen, señora, conocidos,
la más crecida angustia de mi pena [155]
sería de descanso y gloria llena.

Juan de Mena, como oyó
la nueva trova pulida,
contentamiento mostró,
caso que se sonrió [160]
como de cosa sabida,
y dijo: «Según la prueba,
once sílabas por pie
no hallo causa por qué
se tenga por cosa nueva, [165]
pues yo también las usé».

Don Jorge dijo: «No veo
necesidad ni razón
de vestir nuevo deseo
de coplas que por rodeo [170]
van diciendo su intención.
Nuestra lengua es muy devota
de la clara brevedad,
y esta trova, a la verdad,
por el contrario, denota [175]
oscura prolijidad».

Garci Sánchez se mostró
estar con alguna saña
y dijo: «No cumple, no,
al que en España nació [180]
valerse de tierra estraña,
porque en solas mis Leciones, 7
miradas bien sus estancias,
veréis tales consonancias,
que Petrarca y sus canciones [185]
queda atrás en elegancias».

Cartagena dijo luego,
como plático en amores:
«Con la fuerza de este fuego [190]
no nos ganarán el juego
estos nuevos trovadores.
Muy malencónicas son
estas trovas, a mi ver,
enfadosas de leer,
tardías de relación [195]
y enemigas de placer».

Torres 8 dijo: «Si yo viera
que la lengua castellana
sonetos de mí sufriera,
fácilmente los hiciera, [200]
pues los hice en la romana;
pero ningún gusto tomo
en coplas tan altaneras
escritas siempre de veras,
que corren con pies de plomo, [210]
muy pesadas de caderas».

Al cabo, la conclusión
fue que, por buena crïanza
y por honrar la invención,
de parte de la nación
eran dignos de alabanza.
Y para que a todos fuese
manifiesto este favor,
se dio cargo a un trovador
que aquí debajo escribiese [215]
un soneto en su loor:


"Soneto"

«Musas italianas y latinas,
gentes en estas partes tan estraña,
decí cómo venistes a la España,
tan nuevas y hermosas clavellinas; [220]

o quién os ha traído a ser vecinas
del Tajo y de sus montes y campaña;
o quién es el que os guía y acompaña
de tierras tan ajenas peregrinas».

«Don Diego de Mendoza 9 y Garcilaso [225]
nos trujeron y Boscán y Luis de Haro, 10
por orden y favor del dios Apolo;

los dos llevó la muerte paso a paso
el otro, Solimán, 11 y por amparo
sólo queda don Dïego, y basta solo». [230]

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