Paratextos de Novela Corta Barroca · Paratextos
“A don Juan Meléndez de Valdés”
- Autor del texto editado
- Velázquez, Baltasar Mateo
- Título de la obra
- El Filósofo del aldea, y sus conversaciones familiares y ejemplares, por casos y sucesos casuales
- Autor de la obra
- Velázquez, Baltasar Mateo
- Edición
- Madrid:
Diego Flamenco,
1625
- Paginación
- ¶5v.
Más información
Relación de todos los textos preliminares de la obra en que se encuentra el texto que se transcribe:
* [1] ¶4r. “De doña Ana Agudo y Vallejo al autor, su tío. Soneto”, Ana Agudo.
* [2] ¶4v. “De don Pedro de Araque y Quevedo, sobrino del autor. Soneto”, Pedro de Araque y Quevedo.
* [3] ¶5r. “Endecasílabo de quien dicen las primeras letras”, Sabina de Porres. Soneto con estrambote.
* [4] ¶5v. “A don Juan Meléndez de Valdés”, Baltasar Mateo Velázquez.
* [5] ¶8r. “Al lector”, Baltasar Mateo Velázquez.
* [1] ¶4r. “De doña Ana Agudo y Vallejo al autor, su tío. Soneto”, Ana Agudo.
* [2] ¶4v. “De don Pedro de Araque y Quevedo, sobrino del autor. Soneto”, Pedro de Araque y Quevedo.
* [3] ¶5r. “Endecasílabo de quien dicen las primeras letras”, Sabina de Porres. Soneto con estrambote.
* [4] ¶5v. “A don Juan Meléndez de Valdés”, Baltasar Mateo Velázquez.
* [5] ¶8r. “Al lector”, Baltasar Mateo Velázquez.
Fuentes
Transcripción realizada sobre la edición: Baltasar Mateo Velázquez. El Filósofo del aldea. Ed. Jonathan Bradbury. Madrid: Sial, 2019.
Información técnica
Encoding: Elena Cano Turrión
Editor: Jonathan Bradbury
Revisor: Victoria Aranda Arribas
Revisor: Heterónimo Uzcanga Goicoetxea
Editor: Jonathan Bradbury
Revisor: Victoria Aranda Arribas
Revisor: Heterónimo Uzcanga Goicoetxea
Edición preparada para los Proyectos I+D "BIOGRAFÍAS Y POLÉMICAS: HACIA LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA LITERATURA Y EL AUTOR" (SILEM II) RTI2018-095664-B-C21 y C22 y EL DISCURSO PARATEXTUAL DE LA NOVELA CORTA BARROCA. POÉTICA Y SOCIABILIDAD LITERARIA (PY18-3938) http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 5 abril 2022
[4]
A DON JUAN MELÉNDEZ DE VALDÉS
Luego que llegué a los años de discreción, y conocida la inclinación mía, la que tenía a las armas, viéndome necesitado de aprender, sin maestro, y carecer de mis padres y patria, por huir la ociosidad, de quien tanto mal dicen tantos, y yo le oí decir a mi maestro de gramática en la villa de San Clemente, refiriendo la sentencia de Fausto Andrelino, «Corrumpunt forti celsas cum pectore mentes, / Otia plumoso desidiosa toro», procuré en las plazas de la Mamora y Alarache, y en otras que he servido a Su Majestad, algún género de lición para ocuparme y para ocupar el tiempo cuando no salía a campaña, y juzgué por más a propósito la de la historia, de quien dice Cicerón, lib. 2 de Orat. ad Q. fr. : «Historia est testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistrae vitae, nuntia vetustatis, &c.». Y entre ellas, hallándome un día con las de Ambrosio de Morales y Florián de Ocampo y otros autores que tratan de la restitución de España por el príncipe Pelayo y aquellas reliquias que quedaron en las montañas de la sangre goda, vi tantas hazañas de la originaria casa de la noble y calificada familia de Valdés, que luego agradecí a los descendientes de ella, cuanto fue de mi parte, tanta fidelidad y singular valor, especialmente el que floreció en el infante inglés don Enrique, emparentando con los Valtos, parientes cercanos a Pelayo y primeros fundadores del valle y Concejo de Valdés, cuyo primero sitio fue a espaldas del puerto de Loarca, si bien después le mudaron los tiempos.
De aquí descendieron los Valdeses o Valtos, Valto Díez y Rodríguez Valtos, emparentados con los Pechas y después con los caballeros González de Mendoza, antecesores a la casa del Infantado, heredados por dos reyes Alfonsos de Castilla en tierra de Guadalajara, en el señorío de Beleña y Meco y otros lugares y tierras. Y alguna luz hay de esto hoy día en la parroquia de Santiago, de la ciudad de Guadalajara: Sed quid non mutant tempora, iam illustrando, iam deflorando. Vengamos a nuestras edades. De esta casa salió, continuándose la línea por varones, aquel Valdés en tiempo de Alfonso Onceno de Castilla, que trujo por blasón en las guerras de Aragón y otras provincias, habiéndose olvidado el nombre de los Valtos: «No de valde es en servicio del rey, el que es hidalgo de ley». Conque se volvió a esforzar el nombre de Valdés por otros muchos años, hasta que en estos antecedentes a los nuestros salieron de esta casa otros grandes gobernadores y capitanes famosos, y entre ellos el capitán Álvaro Meléndez de Valdés, que fue terror de los primeros vasallos rebelados a sus señores naturales de la Casa Real o Imperial de Austria, en los Países Bajos de Alemania, de quien fue hijo el capitán general Juan Meléndez de Valdés, de quien lo es vuestra merced y el mayor.
Heme aficionado notablemente a esta calificada familia, y para confirmarme en esta opinión, estos días vínome a las manos una historia general de las Indias, adonde se refiere cómo su padre de vuestra merced triunfó con singulares victorias de muchos franceses, ingleses y sectarios; y de las Provincias de las Indias, de que son testigos los indios floridos, chimilas y nutaves, panches, guasuces y catíos; y lo que hizo su abuelo materno de vuestra merced, el capitán Lope de Salcedo Jáuregui, siendo conquistador y fundador en el nuevo Reino de Granada de Tocaima, Mariquita, Victoria, Santa Águeda y Nuestra Señora de los Remedios; y el freno que puso a los tiranos y rebeldes Pancorvo, Álvaro de Oyón y Lope de Aguirre. Y viniendo a parar en que vuestra merced era hijo de Juan Meléndez de Valdés y nieto de Lope de Salcedo Jáuregui, no sabía con qué ocasión ofrecerme por su aficionado servidor; quiso mi suerte que me hallase con esos papeles, casi en borrón, del Filósofo del aldea, y determinado a ponerlos en público, luego les di por dueño y señor a quien ya por fama e inclinación lo es de su autor. Sírvase vuestra merced de aceptar la riqueza de la voluntad entre lo pobre de la ofrenda, y mandarme. Y guarde nuestro Señor a vuestra merced.
De la Armada Real,
El alférez don Baltasar Mateo Velázquez