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Paratextos de Novela Corta Barroca · Paratextos

“Señor”

Autor del texto editado
Zatrilla y Vico, José, Conde de Villasalto
Título de la obra
Engaños y desengaños del profano amor
Autor de la obra
Zatrilla y Vico, José, Conde de Villasalto
Edición
Nápoles: Giuseppe Roselli, 1687
Paginación
pp. 109-110
Más información
Relación de todos los textos preliminares de la obra:
* [1] p. 109 ([hh.] 2r-3v). “Señor”, El Conde de Villasalto [José Zatrilla y Vico].
* [2] p. 111([h.] 4r). “Reverendissimo domine”, Antonio Sanfelice, 29 de abril de 1686.
* [3] ([h.] 4r). “Reverendísimo señor”, Antonio Sanfelice, Nápoles, 23 de junio de 1686.
* [4] ([h.] 4v.) “Excelentísimo señor”, José de Mendoza, Nápoles, 2 de mayo de 1686.
* [5] ([h.] 4v.) “Excelentísimo señor”, José de Mendoza, 30 de mayo de 1686 - 3 de julio de 1686.
* [6] p. 113 ([hh.] 5r-7r). “Aprobación del reverendísimo padre maestro fray Juan Zerezeda, hijo de la provincia de Castilla del Orden de nuestro padre san Augustín, prior que ha sido del convento de Salamanca, difinidor general de su religión, y procurador general de su provincia en la corte romana para las canonizaciones de sus santos”, fray Juan de Zerezeda, Nápoles, 17 de enero de 1687.
* [7] p. 117 ([hh.] 7r-7v.). “Habiendo el autor de esta obra enviándosela al doctor don Gerónimo Delitala y Castelví, deán y canónigo de la Santa Iglesia Primacial Calaritana, juez apostólico de apelaciones y gravámenes en todo el Reino de Cerdeña y vicario capitular sede vacante en el arzobispado de Cáller y sus uniones, para que la leyera y dijese su sentir, le responde con el papel siguiente”, Jerónimo Delitala y Castelví, Cáller, 20 de febrero de 1686.
* [8] p. 118 ([hh.] 7v-8r.). “Aprobación del doctor don Francisco Pastor del Consejo de su majestad y regente de la Real Cancillería del reino de Cerdeña”, Francisco Pastor, Cáller, 1 de marzo de 1686.
* [9] p. 118 ([hh.] 8r-9r). “Censura del reverendísimo padre maestro fray Pedro Andrés de Acorrá, religioso del real y militar orden de Nuestra Señora de la Merced, redención de cautivos, presentado del número de los de cátedra y justicia en su provincia de Aragón, comisario general que fue de los conventos de su orden en Cerdeña, regente de estudios en el real de nuestra señora de Buenaire, lector de Teología Escolástica en los de Cáller, Girona, Barcelona y Roma y Examinador sinodal del Arzobispado de Cáller”, Pedro Andrés de Acorrá, Cáller, 5 de septiembre de 1686.
* [10] p. 121 ([hh.] 9v-12r.). “Aprobación del doctor en ambos derechos don Hilario Galcerín”, Hilario Galcerín, Cáller, 17 de enero de 1686.
* [11] p. 128 ([h.] 12v). “Elogio al autor de esta obra del doctor en ambos derecho Juan Efis Esquirro, caballero de la ciudad de Cáller. Soneto”, Juan Efis Esquirro.
* [12] ([h.] 12v.). “Del mismo. Otro soneto”, Juan Efis Esquirro.
* [13] p. 130 ([hh.] 13r-16v). “Prólogo al lector y satisfacción a sus reparos”, José Zatrilla y Vico.
* [14] ([h.]17v.) “El conde de Villasalto, su edad 37 años”, F. Perche. Retrato.
Fuentes
Transcripción realizada sobre la edición: Zatrilla y Vico, José, Engaños y desengaños del profano amor. Edición crítica de Paolo Caboni, Madrid, SIAL Ediciones, 2019 (ISBN: 978-84-17397-69-2).
Información técnica
Encoding: Elena Cano Turrión
Editor: Paolo Caboni
Revisor: Victoria Aranda Arribas
Edición preparada para los Proyectos I+D "BIOGRAFÍAS Y POLÉMICAS: HACIA LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA LITERATURA Y EL AUTOR" (SILEM II) RTI2018-095664-B-C21 y C22 y EL DISCURSO PARATEXTUAL DE LA NOVELA CORTA BARROCA. POÉTICA Y SOCIABILIDAD LITERARIA (PY18-3938) http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 15 febrero 2022

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DEDICATORIA


Señor, quien nace con la obligación de ser agradecido es preciso que falte a su nacimiento para ser ingrato, porque, como se halla constituido deudor y la razón le obliga a reconocer la deuda, es fuerza que degenere y falte a su propio ser para negarse a la gratitud. Nació el rey Nabuco con la obligación de confesar la deuda de haber recibido de la mano más suprema toda la ostentación de su grandeza y la soberanía de su poder, pero, apenas intentó la vanidad de su soberbia olvidar tan grande beneficio y negarse a tan debido reconocimiento, cuando consideró que le faltaba el ser hombre juzgándose en su imaginación fiera del campo, 1 porque, para ejercitar su ingratitud, era fuerza que olvidando su nacimiento se juzgase fiera y, obrando como tal en lo desconocido, se persuadiese que lo era en la realidad, creyendo que su corazón ingrato era de bruto más que de hombre racional. 2 Gran soberbia y grave culpa llega a ser –pondera divinamente san Bernardo– 3 el usurparle al bienhechor la merecida gloria del beneficio, mostrándose desconocido el que le hereda o lo recibe, porque, como el lucimiento de la generosidad estriba en verse apreciada de la gratitud, queda frustrado el fin a que se endereza cuando el que debe reconocer su obligación la olvida, la desconoce o la desprecia.

Este motivo, señor, es el que me obliga a ofrecer y dirigir con humilde reconocimiento a las reales plantas de Vuestra Soberana Majestad los primeros sudores de mi estudiosa aplicación, pues reconociéndome desde mi nacimiento fiel vasallo de Vuestra Majestad y al mismo paso deudor de los honores que mis pasados y yo abemos recibido de la real grandeza de Vuestra Majestad y de sus Serenísimos Progenitores no pudiera, sin incurrir en muy culpable nota de ingratitud, negarme a tan debido obsequio y heredada obligación. Mas no solo logra mi atención –con haber consagrado a Vuestra Majestad este volumen– el mayor acierto y la dicha de merecer tan soberano protector, sino que también llego a conseguir por este medio mi mayor desempeño en los documentos que propongo en lo que escribo, porque, como se hallan en Vuestra Majestad tan igualmente ejercitadas las virtudes todas, queda más facilitada su ejecución sirviendo a todos de vivo ejemplar el católico celo con que Vuestra Majestad está obrando siempre lo más perfecto, a cuya imitación alienta y fervoriza con tan cristiano ejemplo la tibieza de nuestro ánimo dejando superada la dificultad de saber vencer y sujetar la pasión propria y más practicable el valor y fortaleza con que debe rendirse este enemigo. Conque, siendo notoriamente más útil y provechoso el buen ejemplo que la misma doctrina y enseñanza, porque –como nota san León Papa– 4 más fácilmente suele convencer y reducir el buen obrar que el mejor consejo, con muy justa razón he dedicado a Vuestra Majestad los mismos documentos que su gran virtud y heroico ejemplo nos está enseñando con mayor viveza de lo que mi tosca pluma lo ha sabido ponderar.

Logre pues felizmente Vuestra Majestad los gloriosos timbres que por su católica bondad adquiere tan dignamente y reciba con piadosa aceptación el humilde rendimiento con que mi afectuosa veneración le consagra esta pequeña ofrenda, pues si el reconocido Abel pudo merecer la gracia del más supremo Rey por el reverente culto del humilde sacrificio que ofreció a sus aras en primicias de su primer sudor, 5 no dudo que en el magnánimo y real corazón de Vuestra Majestad ha de hallar algún cabimiento el obsequioso afecto con que le rindo este primer fruto de mis fatigas para que, amparado de tan soberana protección, quede acobardada la mordaz envidia, respetando el inviolable sagrado que le defiende. Nuestro Señor guarde la católica y real persona de Vuestra Majestad para asombro y terror de los infieles y gloriosa exaltación de nuestra Santa Fe, como la Cristiandad ha menester.

El conde de Villasalto

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