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Paratextos de Lope de Vega · Paratextos

“El prólogo”

Autor del texto editado
Vega, Lope de (1562-1635)
Título de la obra
Laurel de Apolo, con otras rimas
Autor de la obra
Vega, Lope de (1562-1635)
Edición
Madrid: Juan González, 1630
Paginación
ff. §4r.-4v.
Más información
Relación de los textos preliminares y otros paratextos que se encuentran en el texto que se transcribe:
* [1] f. §2r. “Erratas”, Murcia de la Llana, Madrid, 30 de enero de 1630.
* [2] “Suma de tasa”, Francisco de Arrieta, Madrid, 4 de febrero de 1630.
* [3] “Suma de privilegio”, Francisco de Arrieta, Madrid, 26 de diciembre de 1629.
* [4] f. §2v. [Aprobación] “Muy poderoso señor”, Juan de Jáuregui, Madrid, 22 de noviembre de 1629.
* [5] ff. §3r-§3v. [Dedicatoria] “Al excelentísimo señor don Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, Almirante de Castilla”, Lope de Vega Carpio, Madrid, 31 de enero de 1630.
* [6] ff. §4r.-§4v. “El prólogo”.
* [7] f. §5r. “Don Francisco López de Aguilar a los lectores bien intencionados”.
* [8] “Carta del ilustrísimo y reverendísimo señor el cardenal Barberino, por su santidad de nuestra bendita paternidad Urbano VIII, nuestro señor”, Francesco Barberini, 1 de diciembre de 1627.
* [9] f. §5v. “El ilustrísimo y reverendísimo señor don Rodrigo de Acuña, arzobispo y señor de Braga, en su insigne Comentario sobre el Decreto de Graciano, parte 1, decret. distinct. xcvii. cap. sicut. xv. núm. 2. fol. 863”.
* [10] “Don Pedro Pantoja de Ayala, del consejo de su majestad y su alcalde de Sevilla, in Comentariis ad l. fin. núm. 32”.
* [11] “Don Tomás Tamayo de Vargas, coronista de su majestad, ex libro variorum”.
* [12] f. §6r. “Teodoro Marcilio, ex epistoli ineditis”.
* [13] “El padre fray Diego de San José en su Compendio”.
* [14] “Jiménez Patón, en su libro De elocuencia española”.
* [15] f. §6v. “Don Juan de Fonseca y Figueroa, sumiller de cortina de su majestad, maestrescuela y canónigo de Sevilla, varón clarísimo”.
* [16] “El doctor Vicente Mariner, doctísimo en letras divinas y humanas, poeta excelentísimo en la lengua griega y latina, entre infinitos versos”.
* [17] “El doctor fray Serafín de Freitas, lusitano, catedrático de Cánones, después de muchos versos, concluye”.
* [18] “El ilustrísimo conde de Mora, en una Apología”.
* [19] “De un Elogio grande del eruditísimo varón Luis Tribaldos de Toledo, coronista mayor de las Indias, solo pondré el título”.
* [20] f. §7r. “Y asimismo del doctor don Pedro Milián, jurisconsulto insigne y excelentísimo poeta latino y castellano, en una epístola”.
* [21] f. §7v. Retrato de Lope de Vega.
* [22] f. §8r. “Dominis Thomae Tamaio de Vargas, Historiografi Regii, lauro aeternum virenti domini Lopii Felicis de Vega Carpio, Hispaniarum Apollinis, Clarisimorum Melitensium Equitum ornamenti, Epigramma”. Epigrama latino.
* [23] “Domini Gabrielis de Henao, Militiae Iacobaeae Equitis, in Misellos Phoebi Hispanici Osores”. Epigrama latino
* [24] “Domini Francisci Lopii Aquilarii, de inconclusae phoebaeae huius lauri perennitate”. Epigrama latino.
* [25] “Livori pro Phoebi Lauro amuletum”. Epigrama latino.
* [26] f. §8v. “Aprobación del maestro José de Valdivieso, capellán del serenísimo señor Infante-Cardenal”, José de Valdivielso, Madrid, 14 de octubre de 1629.
* [27] ff. 103r-104v. [Dedicatoria a La selva sin amor] “La selva sin amor. Égloga pastoral que se cantó a su majestad, que Dios guarde, en fiestas de su salud. Al excelentísimo almirante de Castilla”.
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar R/177 de la Biblioteca Digital Hispánica. (texto completo)
Información técnica
Editor: Ignacio García Aguilar
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para los Proyectos I+D “BIOGRAFIAS Y POLEMICAS: HACIA LA INSTITUCIONALIZACION DE LA LITERATURA Y EL AUTOR” (SILEM II) RTI2018-095664-B-C21 y C22 y “PRÁCTICAS EDITORIALES Y SOCIABILIDAD LITERARIA EN TORNO A LOPE DE VEGA” (PRESOLO) 1262510-F http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 7 julio 2021

[6]

El prólogo


El admirarse tienen algunos hombres por corto caudal de entendimiento; yo no fiaría mucho del suyo, porque siendo opinión de Aristóteles que de la admiración nació la filosofía, mal dijo Erasmo, como otras muchas cosas, que era parte de felicidad el no admirarse; y si de ella procedió el inquirir las causas, y de esta especulación las ciencias ¿cómo puede ser la admiración ignorancia, si el deseo de saber es natural y la admiración el principio de haber sabido? Yo al contrario presumo que el admirarse nace de un humilde reconocimiento al Cielo, que dio tan alta sabiduría a los hombres. Malignidad y depravado ánimo llamó Plinio el no admirarse de lo que fuese digno de admiración; y pudiera añadir que es ingratitud y arrogancia. De que nace que muchos digan mal de cuanto miran, sientan mal de cuanto ven, y aun podría ser que estudiasen en secreto de lo que murmuran en público, de que se quejaba el divino Jerónimo. ¡Oh vanidad de los hombres no reconocer al Cielo, que pudo hacer más en otros de lo que hizo en ellos! Yo, señor lector, me admiro de cuán aumentada y florida está el arte de escribir versos en España, y no veo lucir ingenio que con virtuosa emulación no me haga reconocer cuán lejos estoy de imitarle, que, aunque es verdad que no me agrado del nuevo estilo de algunos, no por eso dejo de reconocer sus grandes ingenios y venerar sus escritos, que el agravio de nuestra lengua, si lo es, el mismo tiempo volverá por él, o se conocerá que lo ha sido.

Deseo tuve siempre de ejecutar esta admiración en más largo discurso, celebrando tantos y tan ilustres ingenios como produce España, y más en tiempo que tan favorecida vive esta facultad de las dos mayores coronas, divina y humana, pero embarazado de mi ignorancia y pareciéndome difícil provincia, lo he dilatado. Persuadido finalmente, como dicen siempre los que escriben libros, más de mi propio deseo que de mis amigos, en más breve tratado escribí este Laurel de Apolo que tenía prometido a las Musas de la patria. El ánimo dirá su discurso: alabanzas son de todos, ninguna mayor mía que haberlos alabado. Lástima sería que por alguno que no conociese o se me hubiese pasado de la memoria en los de mi patria, que en las otras sólo celebro pocos, por no causar fastidio, me sucediese ganar enemigos, donde la ignorancia no puede ser malicia ni el defecto de la memoria culpa grave.

Pero, por no salir del propósito de admirarme, san Agustín dijo que la cosa más admirable en la naturaleza era amar los enemigos, y esto pienso hacer yo, por hacer alguna cosa admirable. En lo más o menos alabados tampoco soy digno de reprensión, porque me guiaba lo que se me ofrecía, y no había tomado medida tan puntual a todos; que un oficial yerra un vestido, un arquitecto un edificio y un pintor un retrato; y es diferente simetría el alma de los ingenios que el cuerpo y rostro de los hombres y la firmeza de los edificios.

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