Paratextos de Lope de Vega · Paratextos
“De Lope Félix de Vega Carpio, al primero y siguiente elogio de nuestra madre universal Eva. Soneto”
- Autor del texto editado
- Vega, Lope de (1562-1635)
- Título de la obra
- Elogios de mujeres insignes del Viejo Testamento
- Autor de la obra
- Carrillo, Martín
- Edición
- Huesca:
Pedro Blusón,
1627
- Paginación
- f. *6v.
Más información
* [1] f. †1r. [Dedicatoria] “Serenísima señora”, el abad de Monte Aragón.
* [2] f. †1v. “Aprobación”, Jerónimo Aldovera y fray Pedro de Alcomeche, Zaragoza, 30 de agosto de 1623.
* [3] “Licencia”, fray Pedro González de Mendoza, arzobispo de Zaragoza, Zaragoza, de 13 septiembre de 1623.
* [4] f. †2r. “Aprobación” Juan Azaola, rector del colegio de la compañía de Jesús y Miguel Garrigas, de la Compañía de Jesús, Huesca, 1 de marzo de 1623.
* [5] “Licencia”, Pablo Visiedo, Huesca, 8 de marzo de 1623.
* [6] f. †2v. “Censura del dotor Baltasar de Cisneros, canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana de la Seo de Zaragoza”, Zaragoza, 10 de mayo de 1625.
* [7] f. †3r. “Privilegio”, Fernando de Borja, Zaragoza, 13 de mayo de 1625.
* [8] ff. †3v.-†4r. “Advertencias al lector de estos elogios”.
* [9] f. †4v. “Carta de Lope de Vega al abad de Monte Aragón”.
* [10] ff. *5r.-*6r. “Tabla de los elogios a las mujeres insignes del Viejo Testamento que en este libro se contienen”.
* [11] f. *6v. [Soneto] “De Lope Félix de Vega Carpio, al primero y siguiente elogio de nuestra madre universal Eva. Soneto”.
Fuentes
Información técnica
Editor: Elena Cano Turrión
DE LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO, AL PRIMERO Y SIGUIENTE ELOGIO DE NUESTRA MADRE UNIVERSAL EVA.
SONETO
O FELIX CULPA
Deseos de ser
Dios
que se atrevieron
a tanto mal como después pagaron,
si en los cielos al ángel engañaron,
a la primer mujer disculpa dieron.
Pero si cuantos males nos vinieron [5]
de mujer atrevida se causaron,
con la humilde mayor se remediaron
que honró la tierra y que los cielos vieron.
El mundo te agradezca, ¡oh madre hermosa!,
puesto que el daño universal te culpa, [10]
de tus espinas la encarnada rosa;
porque quien más se queja de tu culpa,
por lo menos te debe el ser dichosa,
pues tuvo tal remedio por disculpa.