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Prensa y canon · Canon poético

“Canción de Fernando de Herrera en alabanza de Pedro Fernández de Andrada y de su Libro de la gineta de España, impreso en Sevilla, por Alonso de la Barrera, año de 1599, a cuyo principio se halla estampado”

Autor del texto editado
Herrera, Fernando de (1534-1597)
Título de la obra
Revista de ciencias, literatura y artes, tomo quinto
Autor de la obra
Cañete, Manuel (dir.); Fernández-Espino, José (dir.)
Edición
Sevilla: Francisco Álvarez y compañía, 1859
Paginación
pp. 691-692
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de Google Libros. (texto completo)
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 8 junio 2026

Canción de Fernando de Herrera en alabanza de Pedro Fernández de Andrada y de su Libro de la gineta de España, impreso en Sevilla, por Alonso de la Barrera, año de 1599, a cuyo principio se halla estampado


1

Alza del hondo seno,
con ramosos corales enlazada,
la venerable frente,
y en el curso sereno
ilustra tu ribera celebrada, [5]
sagrado río esperio,
a quien las claras aguas de occidente
reconocen imperio,
y con ledo semblante
Tarteso del olvido se levante. [10]

Tarteso, engendradora
de ligeros caballos que vencían
el ímpetu del viento
con furia voladora
y las alas del rayo entorpecían, [15]
pues con eterna gloria
su linaje, destreza, enseñamiento
renueva a la memoria,
y junta en esta parte
el claro Andrada a la experiencia el arte. [20]

Ya el Argeo no estime
sus osados caballos belicosos,
con que el cita guerrero
las campañas oprime
de los incautos vénetos medrosos, [25]
donde el Lisonzo frío,
no sufriendo en su vaso el horror fiero
de la sangre sin brío,
embebió en las arenas
el ímpetu y corriente de sus venas. [30]

El Pegaso famoso,
que entre sus astros tiene el ancho cielo,
no merece igualarse
con aquel generoso
que este enseña, y lo enseña nuestro suelo: [35]
el domador latino
y el que pudo entre griegos señalarse
por un igual camino
tanto le son menores
cuanto en la fama y en la edad mayores. [40]

Tú, Betis, pues, ufano
de haber criado en tu corriente ondosa
tal hijo, la corona
le teje de tu mano
con inmortal labor artificiosa, [45]
y del cerco encendido
hasta la una y la otra helada zona
el nombre esclarecido
florezca de tal suerte,
que no lo gaste el tiempo con la muerte. [50]

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