Prensa y canon · Canon poético
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- Autor del texto editado
- Sin firma
- Título de la obra
- El Cisne. Periódico semanal de literatura y bellas artes, n.º 3, 17 de junio de 1838
- Autor de la obra
- Bueno, Juan José (dir.)
- Edición
- Sevilla:
Imprenta de J. H. Dávila y Compañía,
1838
- Paginación
- pp. 35-36
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de Internet Archive. (texto completo)
Información técnica
Editor: Mercedes Comellas
Encoding: Noelia Santiago López
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 7 mayo 2025
Como que todos nuestros esfuerzos deben ser dirigidos al mayor lustre y engrandecimiento de las artes y las ciencias, debemos poner cuantos medios estén de nuestra parte para tan laudable fin. El proyecto que vamos a manifestar, llevado a efecto, haría honor a nuestro suelo y sería un monumento más entre los curiosos antiguos y modernos que encierra la capital de Andalucía en sus murallas. Sevilla ha visto nacer a los Herreras y Riojas; Sevilla ha oído los primeros cantos de Arguijo y Alcázar , y el no menos memorable poeta Roldan bebió la inspiración también en las orillas del Betis. Estos genios viven en la memoria de los entusiastas de las letras, son adorados por sus obras, joyas preciosas de nuestras bibliotecas, y su gloria será tan duradera como el gusto de la literatura. Empero, ¿por qué no han de ser honrados con un grandioso monumento? ¿No sería un honor de nuestra ciudad tributar este púbico homenaje de admiración y de gloria a nuestros sabios antepasados, a los que habiendo nacido antes que nosotros fueron también inspirados antes por el delicioso cielo de Andalucía?
La estatua del gran Cervantes está erigida ya en Madrid. ¿Por qué, pues, no hemos de hacer otro tanto con Herrera o Rioja? Tal vez se nos respondería que no existen medios para ello; pero es demasiado sabido que más falta hay de amor a las artes y a las ciencias que de metálico. Este se podría reunir por medio de suscriciones que pudieran abrir personas cuyo carácter político o literario sirviese de estímulo a los demás amantes de las letras. Nadie mejor que el señor jefe político, cuyo entusiasmo por ellas nos es tan conocido y en cuya persona se reúnen las dos cualidades anteriormente indicadas. Nadie mejor que el señor Calderón, repetimos, pudiera llevar a cabo tan honorífica empresa. Sevilla, además de las mejoras que debe al dicho señor, le sería también deudora de este nuevo beneficio. Las estatuas de nuestros poetas serían los altares donde la juventud adoraría a los genios cuyas huellas quiere seguir , y revelarían a nuestros descendientes la cultura, el gusto y protección que merecen las artes y las letras en el siglo XIX.