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“Antigüedades. Bellezas artísticas y sepulcros de las iglesias parroquiales de Sevilla”
- Autor del texto editado
- Gómez Aceves, Antonio
- Título de la obra
- Revista de ciencias, literatura y artes, tomo quinto
- Autor de la obra
- Cañete, Manuel y José Fernández-Espino (dir.)
- Edición
- Sevilla:
Francisco Álvarez y compañía,
1859
- Paginación
- pp. 277-297
Fuentes
Información técnica
Encoding: Noelia Santiago López
Antigüedades.
Bellezas artísticas y sepulcros de las iglesias parroquiales de Sevilla Año de 1859
Santa Cruz
Fue erigida en una de las sinagogas que don Alonso el Sabio dejó a los judíos en Sevilla después de la conquista de su glorioso padre. Durante la dominación sarracena sirvió a los hebreos de sinagoga. Esta iglesia es una de las cuatro capillas o ayudas de parroquia del Sagrario, por eso su cura párroco lo nombran el deán y cabildo de la Catedral. Estuvo edificada dentro de los muros de la antigua Alhamía o Judería de Sevilla. En 1810, viéndola los franceses tan mezquina y ruinosa, la demolieron, pasando la parroquia al suprimido convento del Espíritu Santo, de padres clérigos menores, donde ahora está por segunda vez. Oigamos al señor don Félix José Reinoso, entonces su cura párroco, en una nota que de su puño y letra pone en el libro 4.º de difuntos, al folio 61 vuelto, que dice así: «Nota: En diez de julio de mil ochocientos diez se trasladó la parroquia de Santa Cruz del templo antiguo, indecente en su construcción y condenado como ruinoso por varios arquitectos, a la iglesia que había sido de clérigos menores, concedida por el Gobierno, a solicitud del cura, con toda la casa habitación de aquellos padres para vivienda de dicho párroco y de los ministros».
Muchos son los lugares famosos que tiene la pequeña collación de esta iglesia parroquial, pero entre todos resaltan los siguientes: el famoso convento de religiosas teresas, fundado bajo los gloriosos auspicios de la misma santa y sabia doctora, para asilo de la virtud y de la penitencia, cuando en el siglo XVI estuvo en Sevilla 1 . La calle de la Jamerdana, donde los moros tenían un matadero para abastecimiento de carnes, y en su casa número 5 moderno (6 antiguo) nació el día 11 de julio de 1775 don José María Blanco y Crespo, uno de los escritores de más mérito de la moderna escuela sevillana. La plaza de Alfaro 2 , donde nació el célebre jurisconsulto don Francisco de Alfaro, y en su número 2 moderno murió el día 5 de Abril de 1682 el pintor de los ángeles Bartolomé Esteban Murillo 3 . La calle de los Encisos, donde en su casa número 15 moderno nació el día 22 de agosto de 1583 el poeta cómico don Diego Jiménez de Enciso, del que Lope de Vega en la silva 2 de su Laurel de Apolo dijo lo siguiente:
¿Qué elogio no será distinto, breve,
si la pluma se atreve
a tantas obras, y tan bien escritas,
de don Diego Jiménez, cuyo Inciso
pequeño inciso hiciera
en término más alto,
castigando la pluma, porque quiso
proporcionar distancias infinitas,
que a tanto sol de tan ilustre esfera
el ingenio mayor quedara falto:
luego, no será justo que presuma
por ver los rayos, abrasar la pluma?
La calle de Barrabás, hoy de Lope de Rueda, donde en su casa número 11 moderno (6 2.° antiguo) nació el día 15 de julio de 1776 el doctor don Manuel María del Mármol 4 , uno de los más laboriosos miembros de la moderna escuela sevillana. La calle de Reinoso, llamada modernamente así, en justísimo recuerdo de este insigne humanista.
Entre todos los curas que ha tenido esta iglesia desde su fundación acá, sobresalen el doctor Juan de Salinas 5 y don Félix José Reinoso, ambos respetables escritores sevillanos 6 . El día 20 de febrero de 1553 vino a esta Iglesia parroquial para ser padrino de bautismo el célebre doctor Luciano Negron 7 . El domingo 23 de julio de 1559 vino también el ilustre escritor Pedro Mexía, cronista del emperador Carlos V 8 . El miércoles 15 de setiembre de 1565 vino también el respetable maestro Juan de Mal- Lara, glorioso fundador de la escuela sevillana de literatura 9 .
El jueves 27 de agosto de 1586 vino también el doctor Juan Guillén de Cervantes, distinguido jurisconsulto y sabio publicista sevillano 10 .
El jueves 20 de marzo de 1600 vino también el celebrado poeta don Juan de Arguijo, veinte y cuatro de Sevilla, su patria 11 .
El sábado 6 de junio de 1609 vino también el sabio sevillano don Francisco Morobelli, estimable historiador y analista 12 .
El sábado 30 de julio de 1611 vino también el racionero Diego Vidal de Liendo, el mozo, inolvidable pintor hispalense 13 .
El martes 27 de noviembre de 1657 vino también el celebrado pintor sevillano Martin de Atienza Calatrava 14 .
El miércoles 5 de setiembre de 1708 vino también don Gaspar Esteban Murillo, estimable pintor sevillano, hijo de Bartolomé Esteban Murillo 15 .
El jueves 22 de agosto de 1585 se bautizó en esta iglesia don Diego Jiménez de Enciso, sabio e ilustre sevillano 16 .
El sábado 22 de octubre de 1644 recibió en esta Iglesia parroquial las saludables aguas del bautismo Gaspar Esteban Murillo, hijo del pintor de los ángeles 17 . El miércoles 12 de julio de 1775 se bautizó en esta iglesia de Santa Cruz don José María Blanco, sabio literato y poeta de sentimiento y de ternura 18 .
El lunes 15 de julio de 1676 recibió en esta Iglesia las santas aguas de la salvación eterna el doctor don Manuel María del Mármol, autor de los castizos Romances de la ausencia 19 .
El miércoles 4 de agosto de 1802 se bautizó en la pila de esta Iglesia el excelentísimo señor don Nicolás Wiseman y Strange, cardenal arzobispo de Westminster en Inglaterra, el cual hoy, con sus doctísimos escritos y su ardiente celo por la fe católica, está siendo la honra de Sevilla y una de las mayores glorias del cristianismo. Nació en la antigua calle de las Cruces, hoy del Aire, casa número 11 moderno 20 . Sus padres se habían casado en la misma casa y collación parroquial.
El día 4 de abril de 1632 la fría losa del panteón de la capilla de Hernando de Jaén 21 , después de los caballeros Guzmanes, sus sucesores, que estaba al lado del Evangelio en esta Iglesia parroquial de Santa Cruz, ocultó para siempre los ardientes pinceles de Bartolomé Esteban Murillo 22 , gloria de Sevilla, su patria, y de la pintura española, el cual había muerto el día anterior en la ya referida casa de la plaza de Alfaro, número 2 moderno 23 .
El día 16 de febrero 1699 se enterró en la bóveda de la hermandad sacramental de esta iglesia de Santa Cruz el cadáver del estimable pintor sevillano Bartolomé Ruiz César 24 .
El jueves 20 de julio de 1775 se enterró en panteón propio, en el convento del Espíritu Santo de padres clérigos menores, el cadáver del ilustre señor don Livino Ignacio Leirens, doctísimo anticuario, uno de los más dignos fundadores de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, la cual hoy cuenta en su seno a muchos laboriosos eruditos e insignes literatos 25 .
El día 7 de mayo de 1829 falleció en esta colación, calle del Aire, casa número 16 moderno, el doctor don Pedro Manuel Prieto, buen humanista y uno de los más eminentes teólogos sevillanos de estos últimos tiempos 26 .
El día 15 de noviembre de 1829 murió en este distrito parroquial, calle del Aire, casa número 21 moderno, el doctor don Jacobo de León Sotelo, uno de los más sabios y elocuentes predicadores de Sevilla 27 .
Muchas han sido las familias de célebres personajes que han morado en la pequeña collación de esta iglesia parroquial. Entre ellas se cuentan las de los venerables san Fernando, en las dos ramas de Manueles y de Cerdas, santa Teresa de Jesús, doña María Coronel, Fernando de Contreras, don Miguel de Mañara, sor María Manuel, Tomasa de Jesús Martínez de Consuegra, don Justino de Neve y Chaves, don Luis Federigui y fray Vicente de Torregrosa.
Las de los marinos Bonifaz, Andrés Doria, Fernando de Balboa, don Alonso Jufre Tenorio, Nuño Mexía, don Fernando Sánchez de Tovar, conde de Barcelós Francisco Díaz Pimienta y don Antonio Ulloa.
Las de los guerreros don Juan Mate de Luna, don José Carrillo de Albornoz, don Jaime de Guzmán, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Pedro Vázquez de Saavedra, Luis Pernía, Pedro de Barba, y Ricardos 28 .
Las de los anticuarios Rodrigo Caro, el maestro Francisco de Medina, don Pablo Espinosa de los Monteros, don Livino Ignacio Leirens y don Justino Matute y Gaviria.
Las de los poetas Lope de Rueda, Gutierre de Cetina, Baltasar del Alcázar, don Juan de Arguijo, Pedro de Medina Medinilla, Fernando de Cangas, Jerónimo de los Cobos, Fernando de Herrera, Pedro de Quirós, don Juan de Jáuregui, don Diego Félix de Quijada, sor Valentina Pinelo, Juan de la Cueva, Cristóbal Mosquera de Figueroa, Francisco Pacheco, Diego Mexía, Juan de Salinas, don Diego Jiménez de Enciso, don Francisco Sánchez Barbero, don Manuel María del Mármol, don Francisco López de Castro y don Juan Justiniano y Arribas.
Las de los prosistas Mateo Alemán, don Luciano Negrón, don Nicolás Wiseman y Strange, Alonso García Matamoros, Pedro de Valderrama, Pedro Mexía, Alonso Sánchez Lucero, Juan Guillen de Cervantes, Luis Manuel, don Nicolás Antonio, el maestro Dionisio de Villavicencio, Bartolomé de las Casas, don Diego de Gatica 29 , Diego Girón, don Gaspar Caldera de Heredia, Alderete, don Alonso María de Acevedo, don Francisco de Morobelli, don Juan Bautista Porcel de Medina, don Gaspar de Lerín y Bracamonte, don Francisco Alfaro, don Andrés de Licht y Barrera, don José Arnolfini de Illescas y don José de Silva.
Las de los pintores Pedro Pablo Rubens, Pedro de Campaña, Vasco Pereira, Juan del Castillo, Francisco Pacheco. don Diego Velázquez de Silva, Bartolomé Esteban Murillo, Alonso Cano, Andrés Morín 30 , Juan de las Roelas, Francisco de Zurbarán, Pedro de Villegas Marmolejo, Francisco de Reina, Alonso Vázquez, don Pedro Núñez de Villavicencio, Luis de Vargas, Francisco Varela, don Juan de Valdés Leal, Francisco Polanco, Alonso Miguel de Tovar, Ambrosio y Alonso de Alfián, Luis de Valdivieso, don Gaspar Esteban Murillo, don José Murillo, Pedro de Medina, Diego Vidal, el viejo, Diego Vidal de Liendo, el mozo, Juan de Uceda Castroverde, Jerónimo Bobadilla, Martin de Atienza Calatrava, Bartolomé Ruiz César, don Bernardo Herman Llorente, don Domingo Martínez, don Juan de Espinal, don Antonio María Esquivel 31 y don José María Romero.
Las de los escultores Pedro Delgado, Francisco de Ocampo, Luis de Figueroa, Pedro Roldán, Juan Martínez Montañez y Pedro Duque Cornejo 32 .
Bellezas artísticas
En el altar de la capilla de Hernando de Jaén, que estaba al lado del Evangelio, de esta parroquia de Santa Cruz, la derribada, un hermosísimo lienzo formaba las delicias de los amigos de las bellas artes. El arrogante cuadro del Descendimiento, obra del maese Pedro de Campaña, era esta inapreciable alhaja 33 . Los mismos Francisco Pacheco y Bartolomé Esteban Murillo lo consultaban a menudo, haciendo de él los más altos elogios. Ciertamente, en pintura no se pueden alcanzar más laureles que los que por esta obra maestra, la cual llena el mundo con su nombre, recogió el inolvidable hijo de Bruselas 34 .
A los pies del altar, custodio de esta celestial creación artística, venia diariamente, siendo ya bastante viejo, el pintor de las vírgenes y de los serafines, a respirar el aire balsámico de las inspiraciones con la vista de aquel Señor descendiendo de la Cruz. ¡Ah, que de recuerdos gratísimos atravesarían fugaces por la ya destemplada frente de aquel ilustre anciano, al considerar la expresión exánime del cuerpo de Jesucristo, la amargura de Nuestra Señora y el dolor y compasión de las tres Marías! Muchas veces, viendo el cura, el sacristán o algún otro ministro de esta Iglesia a Murillo delante del Descendimiento, le preguntaban con ansiedad qué hacia allí. Entonces, él con el entusiasmo y el aplomo que da el genio les contestaba de esta manera: «Estoy esperando que acaben de bajar de la Cruz a ese Divino Señor». Tal era la fortísima emoción que le causaba a Murillo el detenido estudio de esta brillante perla, una de las más hermosas que enriquecieron la diadema artística del maese Pedro de Campaña.
Para mayor gloria de este famoso cuadro del Descendimiento, Murillo se mandó sepultar frontero a él. Sobre su lápida, la cual figuraba un descarnado esqueleto, estaba grabada esta lacónica, pero elegante leyenda latina: Vive moriturus.
En el remate del referido altar de la capilla de Hernando de Jaén había una Santa Faz del mismo maese Campaña. La arquitectura del altar, de estilo plateresco, era bastante graciosa. En las vidrieras de las ventanas de la capilla lucían dos buenas pinturas, figurando la una a la Virgen con el Niño, y la otra la Adoración de los Santos Reyes. Esta capilla y sus adornos estaban revelando al más imperito el buen gusto que, en materia de bellas artes, tendría el nobilísimo caballero sevillano Hernando de Jaén, su fundador. Debajo del marco del Descendimiento se leía: «Este retablo lo mandó hacer Hernando de Jaén, cuya es esta capilla y de sus herederos. Acabose en 10 de febrero de 1548».
En la pared frontera al altar había un San Francisco de medio cuerpo, de los mismos filosóficos pinceles de Pedro de Campaña. Junto a la puerta de la sacristía, una lindísima copia, en pequeño, de la Caída de san Pablo, cuyo original, de Miguel Ángel, está en la Capilla Sixtina del Vaticano. Últimamente, existía en esta iglesia un Señor en el Calvario, creación de mucha verdad y de alto mérito.
Sepulcros
Sepultura de Bartolomé Esteban Murillo
En el suelo de la capilla de los Jaenes y Guzmanes descansaban las venerandas cenizas de este celestial maestro del arte de la pintura. Grabada en su lápida, de mármol blanco, figurando en esqueleto, se leía la siguiente lacónica, pero significativa inscripción: VIVE MORITURUS.
Noticias biográficas
Nació en Sevilla el día 31 de diciembre de 1617, en la casa número 55 moderno de la calle de San Pablo, collación de la iglesia parroquial de la Magdalena 35 . El día 1.º de enero de 1618 se bautizó en la referida parroquia. Fueron sus padres Gaspar Esteban Murillo y doña María Pérez 36 . Estudió el arte con su tío Juan del Castillo, el cual tenía su taller en la Plaza de las Monjas de Santa Isabel, a espaldas de la parroquia de San Marcos. Fueron sus condiscípulos Pedro de Moya y Alonso Cano. Habiendo ido a Madrid, estimulado por su paisano el gran pintor don Diego Velázquez, copió muchas obras de Ticiano, Rubens y Van Dik. Vuelto a Sevilla, iba poco a poco ganando crédito y celebridad. Sobre los pintorescos collados y las orillas amenas de los ríos de la Ossethania, bajo el limpio cielo y la clara luz de la antigua Rómula, el joven Murillo no podía menos que tener las altas inspiraciones, los atrevidos arranques que vemos en su San Antonio de Padua, en sus Aguas, en su Santo Tomas de Villanueva, en su Santa Isabel, en su San Félix de Cantalicio y otras muchas obras, salidas de sus ardientes pinceles. Casado con doña Beatriz de Cabrera Sotomayor, tuvo varios hijos, entre los cuales se hicieron notables por su habilidad en la pintura don José y don Gaspar Esteban. Ya viudo y viviendo con sus hijos doña Ana y don Gaspar Esteban, murió en Sevilla, plaza de Alfaro, collación de la parroquia de Santa Cruz, casa número 2 moderno, el día 3 de abril de 1682, en los brazos de su amigo y discípulo el caballero de San Juan de Jerusalén don Pedro Núñez de Villavicencio, dejando al mundo en eterno llanto 37 . Los dignos descendientes del amigo del maese Pedro, del caballero sevillano Hernando de Jaén, le dieron al pintor de los ángeles el hoyo del sepulcro 38 .
Sepultura de Bartolomé Ruiz Cesar
En la bóveda de la hermandad sacramental de la iglesia de Santa Cruz yacían los restos mortales de este estimable pintor.
Noticias biográficas
Nació en Sevilla por los años de 1640 de una familia noble y piadosísima. Tuvo mucha afición a las obras de los buenos pintores hispalenses. El constante estudio de ellas le granjeó una buena reputación entre sus paisanos. Habiendo contraído matrimonio con la doncella sevillana doña María Muñoz Delgado, vivió felizmente. Los trabajos de su taller y la práctica de las virtudes cristianas ocuparon los más preciosos días de su vida. Bartolomé Ruiz Cesar era querido de todos por sus buenas prendas y excelentes cualidades. Llorado por sus deudos y por sus numerosos amigos, murió en Sevilla, collación de la parroquia de Santa Cruz, el día 15 de febrero de 1699.
Convento suprimido del Espíritu Santo de clérigos menores, hoy parroquia de Santa Cruz
La iglesia, bastante capaz, de gallarda fábrica, levantada en 1655, es una buena creación del inteligente arquitecto Sebastián de la Ruesta. Su nave mayor, su cúpula y su linterna son de bellas formas. Tiene mucha luz y grande alegría.
Entre los clérigos menores que habitaron esta santa casa, hasta la última estinción de las órdenes religiosas en España, fue el más notable, sin disputa alguna, el eruditísimo padre maestro fray José Gil, el cual tanto trabajó como vocal de la gloriosa Junta de Sevilla en 1808. Al saber y a la prudencia de este insigne literato debió sus más acertados decretos, sus más adecuadas determinaciones aquella famosa Asamblea, cuya grata memoria nunca morirá en las almas de los buenos españoles, enemigos de la rapiña y de la esclavitud extranjeras 39 .
Bellezas artísticas
El altar mayor nada tiene notable. A los lados en las paredes del presbiterio se ven dos razonables cuadros de la escuela sevillana. El del Evangelio representa la muerte de san Basilio, asistido de la Sacra Familia. El de la Epístola a san Felipe Neri, revestido de la casulla clerical, hincado de rodillas, con las manos cruzada, adorando a la Virgen, la cual en trono de nubes le presenta al Niño Dios.
Nave del lado del Evangelio. A los pies de esta nave se ve en un altar una pintura de cierto mérito, figurando a María, de medio cuerpo, mirando al Niño Dios, que tiene a su derecha. En la parte del crucero que corresponde a esta nave hay, en un altarito, una preciosa pintura, de escuela sevillana, representando a Nuestra Señora de la Rosa. Dibujo, colorido, manera, todo es delicadísimo.
Nave del lado de la Epístola. El Señor de la Misericordia, que está en su retablo, es una buena estatua, a nuestro juicio, de Pedro Delgado. Jesucristo en la agonía, pendiente de la Cruz, por los pecados de los hijos de los hombres, con la vista clavada en los cielos, pide a su Padre que derrame sobre todo el linaje humano el santo roció de la redención eterna. ¡Ay de aquel que lo desprecie! ¡Pobre de aquel que no quiera aprovecharlo!
Sobre el arco que comunica el crucero con esta nave se halla una pintura de algún efecto y mérito, la cual representa al Señor en la Cruz, con la Virgen, la Magdalena y san Juan a los pies. Últimamente, en un altarito inmediato a las gradas del presbiterio existe un san José con el Niño Dios en los brazos, estatua de buen ropaje, de la manera de doña Luisa Ignacia Roldán, conocida por la Roldana.
Sepultura de don Livino Ignacio Leirens
Fronteras a las gradas del presbiterio, no lejanas de ellas, se ven en el suelo dos grandes hermosas lápidas de mármol blanco, con los escudos de armas de las nobilísimas familias flamencas de este ilustrado anticuario. La de mano derecha, mirando al altar mayor, dice así:
Esta Boveda y entierro
es de don Libino Leirens,
natural de los Estados
de Flandes, y asimismo de
doña Ana Maria Peellart,
su legitima muger, y de sus
hijos y herederos decen-
dientes. La mandó labrar
en vida. Año
de 1727.
Noticias biográficas
Nació el año de 1706 de la antigua ilustre familia de su apellido en los Estados de Flandes, hoy el nuevo reino de Bélgica. Estudioso desde sus primeros años, se aficionó mucho al ameno estudio de las antigüedades, entonces prósperas en Sevilla, en las cuales hizo bastantes progresos. Íntimo amigo de todos los sabios arqueólogos españoles de su tiempo, sostuvo con algunos de ellos larguísimas correspondencias epistolares, en las cuales desenvolvió, con mucha filosofía y alto criterio, grandes cuestiones históricas. Tratable para todos, dulce en su índole, fiel en su amistad, caritativo con los pobres, don Livino Ignacio Leirens murió en Sevilla el jueves 20 de julio de 1775, siendo llorado por todos los amigos de las bellas letras.
ANTONIO GÓMEZ ACEVES
NOTA: La casa donde vivió el obispo Esquilache fue la del número 7 de la Plaza de Alfaro.