Prensa y canon · Canon poético · Biografías
“BIOGRAFÍA. Don Luis de Góngora”
- Autor del texto editado
- Y...
- Título de la obra
- El Meteoro. Periódico semanal de literatura, artes, ciencias, modas y teatros, t. IV, año III, n.º 10, 6 de diciembre de 1846
- Autor de la obra
- Gómez, José M. (dir.)
- Edición
- Cádiz:
Imprenta de la Sociedad de Recreos Literarios,
1846
- Paginación
- pp. 31-32
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de Cervantes Virtual. (texto completo)
Información técnica
Transcriptor: Isabel Román Gutiérrez
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Córdoba, 22 julio 2024
BIOGRAFÍA
Don Luis de Góngora
Córdoba fue la ciudad natal de este escritor, autor de la secta culterana. Estudió derecho en la antigua y célebre universidad de Salamanca, donde compuso todas sus poesías amatorias, romances y sátiras, dedicándose tanto a estos trabajos, que descuidó por ellos sus principales estudios, privándose por este medio de llegar a descollar en su carrera para poder optar a una distinción propia de su clase.
Hecho eclesiástico a los cuarenta y cinco años, fue nombrado racionero de la catedral de Córdoba, siendo después, por influjo del duque de Lerma, según unos, y según otros por su amistad con el marqués de Siete Iglesias, capellán de honor del rey Felipe tercero. Con este último empleo se presentó en la corte, pero su edad, ya bastante avanzada, y sus algunos achaques no le permitieron adelantos en su nueva carrera.
Un accidente deplorable, producido por una afección cerebral, privó de la memoria a Góngora. Entonces volvió a su patria, y su salud, cada día peor, concluyó por extinguirse del todo, así que al poco tiempo de su llegada murió, con sentimiento general, en mayo veinte y cuatro de 1627, a los sesenta y siete de su edad, pues que su nacimiento fue el once de junio de 1561.
Las primeras obras de Góngora dan a conocer un genio brillante, y luce en ellas una gran amenidad que las hace recomendables. Sus imágenes, bellas y precisas, hasta pueden ser imitadas, pues no están separadas del buen gusto. Pudiéramos citar algunas sobresalientes. Sus primeros romances y letrillas fueron muy buenos, y aún agrada su lectura, pues que ninguno ha sabido adornar esta clase de composiciones con más gala ni darlas mayor fluidez.
El romance de Angélica y Medoro habla por nosotros en esta parte, del cual copiaríamos muchos trozos, si no fuera una de sus composiciones más conocidas y de las más admiradas.
Pero parece extraño que un hombre tan robusto de ingenio y con una disposición tan superior cayera en el atroz delirio de enriquecer la poesía con imágenes indignas y aun bajas, y de aumentar las frases y corromperlas, a trueque de embellecerlas a su modo.
Osado en la elección de las imágenes y en la de las palabras, sus conceptos repugnan y fastidian. Él creyó que al fundar esta nueva escuela, que se llamó de los cultos, podría conseguir una revolución poética, como la consiguió Herrera. Pero, ¡qué diferencia en la instrucción de estos dos autores! Herrera merece el título de digno reformador de nuestra lengua y de nuestra poesía... Góngora, en sus últimos escritos, el de corruptor de las mismas. Lope de Vega, con su ingenio natural y su espíritu apacible, se pronunció contra esta secta de los cultos, y aun trató de ridiculizarla sensatamente, pero al fin cayó en ella de cierto modo, con Jáuregui, traductor de la Aminta de Torcuato Tasso, Quevedo y otros.
Góngora, seducido por el placer que causaban sus poesías de nuevo género, no se separaba de incubarlas los mismos defectos, colmando de dicterios a sus opositores puristas. Pero la escuela culterana prevaleció hasta mediados del siglo pasado, en que Luzán y otros desterraron para siempre de nuestra literatura la ominosa secta culterana.