“Biografía. Don Esteban Manuel de Villegas”
- Autor del texto editado
- Y…
- Título de la obra
- El Meteoro. Periódico semanal de literatura, artes, ciencias, modas y teatros, t. IV, año III, n.º 6, 8 de noviembre de 1846
- Autor de la obra
- Gómez, José M. (dir.)
- Edición
- Cádiz:
Imprenta de la Sociedad de Recreos Literarios,
1846
- Paginación
- pp. 31-32
Fuentes
Transcripción realizada sobre el ejemplar de Cervantes Virtual. (texto completo)
Información técnica
Transcriptor: Isabel Román Gutiérrez
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Noelia Santiago López
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
Este documento sigue los criterios y lenguaje cifrado de TEI http://www.tei-c.org/About/website.xml
Córdoba, 15 julio 2024
BIOGRAFÍA
Don Esteban Manuel de Villegas
En Nájera, en el año de 1595, vio por primera vez la luz este poeta del siglo diez y seis, discípulo de Bartolomé de Argensola. Desde muy corta edad demostraba ya su afición al estudio, y, después de haber pasado sus primeros años en Madrid, se trasladó a Salamanca en 1609, en cuya universidad estudió leyes con algún aprovechamiento. Durante sus estudios fue cuando escribió su colección de poesías, a las que puso el nombre de Delicias, que no publicó al instante, hasta que, con sus traducciones y demás productos de su ingenio, bajo el nombre de Eróticas diolas a luz, teniendo a la sazón 23 años.
No siguió Villegas una vida enteramente literaria, y, después que hubo pasado su juventud, quizás por lo poco favorable que le había sido la suerte en bienes de fortuna, se dedicó en la corte a pretender algún empleo que nunca pudo conseguir. No parece sino que la desgracia persigue siempre a los genios aventajados: prueba de ello nuestro don Miguel de Cervantes y el célebre Walter Scott. Del segundo dice D’Arlincourt, con mucha oportunidad, que más valiera que las libras esterlinas gastadas en el monumento que después le han dedicado sus admiradores se las hubieran entregado en vida, de un modo honroso, para haber salido de los apuros que le afligieron en los últimos años de ella, y tal vez no habrían perdido a su erudito poeta y célebre anticuario.
Don Esteban Manuel de Villegas pasó el resto de sus días en su patria, habiendo traducido, ya en sus últimos años, Consolatione, del célebre Severiano [sic] Boecio,
Su muerte acaeció en Nájera el día 3 de septiembre de 1669, contando ya setenta y cuatro de su edad.
Aunque discípulo del menor Argensola, hubiera sido de desear que no abandonase el gusto de su maestro, al cual hubiera llegado a imitar aunque no poseyera su erudición. A Villegas debemos el conocimiento de la anacreóntica. Sus versos de arte menor han sido siempre leídos con más gusto que los de arte mayor, a causa de tener más gracia y más cadencia, condiciones necesarias para la buena armonía y principio del gusto. Procuró imitar del latín, y trató de componer sáficos, hexámetros y dísticos en nuestra lengua, pero no tuvo éxito su propósito entre sus contemporáneos.
Creyose Villegas muy superior a los demás poetas, e insultó indebidamente en su obra a Cervantes, Lope y Góngora, y tuvo el atrevimiento ridículo de poner en su obra por lema: Sicut sol matutinus: Me surgente, quid istae? Nosotros creemos, con otros, que esta jactancia y creencias de sí mismo, con que él halaga su alma, fueron causa de que sus contemporáneos no lo apreciaran debidamente: lo primero que debe demostrar un autor al poner una obra en manos del público es humildad y desconfianza de sus propias fuerzas. ¿Quizás puedan encontrar una disculpa la mucha confianza de su saber que él mismo tenía en la corta edad que publicó su libro? ¿En la presunción propia de la juventud?