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Paratextos · Biografías

«Síguese el prohemio ho preámbulo, por dar mayor notiçia de la obra e dificultad d’ella»

Autor del texto editado
Villena, Enrique de (1384-1434)
Título de la obra
Traducción y glosas de la "Eneida", ms. c. 1429
Autor de la obra

Edición
1429
Fuentes
Transcripción realizada sobre Enrique de Villena, Traducción y glosas de la "Eneida". Libros I-III, ed. Pedro M. Cátedra, Madrid, Turner-Biblioteca Castro, 1994, pp. 15-27
Información técnica
Editor: Pedro Ruiz Pérez
Encoding: Fátima Rueda Giráldez
Edición preparada para el Proyecto I+D "La institución del Siglo de Oro. Procesos de construcción en la prensa periódica (1801-1868)" (SILEM III) PID2022-136995NB-I00 http://www.uco.es/investigacion/proyectos/silem/index.php
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Sevilla, 25 agosto 2025

PROHEMIO

SÍGUESE EL PROHEMIO HO PREÁMBULO, POR DAR MAYOR NOTIÇIA DE LA OBRA E DIFICULTAD D’ELLA


Convenible cosa paresçer deve al juizio de cualquier entendido cumple anteponer al comienço de tancta obra e tan entricada materia alguna preámbula declaraçión; mayormente pues a notiçia de vós, señor, e de los que se pagan de la vulgar lengua venir deve, en la cual por mengua de vocablos non se puede tan propiamente significar los conçebimientos mentales, segúnd en la lengua latina se fazer puede. Eso mesmo, a quien estos modos de reçitar poéthicos que Virgilio tovo serían muy escuros e a los que non han visto sus exposiçiones, si alguna previa introduçión aquí non les fuese dada. E, por ende, pues hosé trasladar tancta obra, non dubdé anteponer la informaçión presente.

E por cuanto el deseo del entendido leedor ante de començar la istoria cobdiçia saber cuál actor la fizo e de qué nombre titulada e qué es lo que tracta e a qué fin es fecha e a cúya parte de philosophiía pertenesçe, por ende, señor, a vuestra çelsitud e a la discreçión de aquéllos a quien esto fuere comunicado sea manifiesto que Virgilio fue natural por nasçimiento de la çibdat de Mantua, que es de la señoría de Veneçia, cuyo padre ovo nombre Virgulo e la madre nombrada suya Maya. Fue llamado Virgilio como quien dixese fijo de Virgulo, ho por cuanto en su nasçimiento fue planctada una verga de árbol fructífero por el padre de aquél, en el cresçimiento de la cual e acçidentes en ella contesçidos pudiese auguriar el padre lo que al fijo absente contesçería, segúnd los gentiles acostumbravan fazer e fue el nasçimiento de Job praticado, segúnd declaré en el Consolatorio.

E constesçió poco después de su nasçimiento se posaron en sus beços abejas faziendo miel, ansí como en la colmena. E sobre esto los conjectores auguriaron que sería de grande e dulçe elocüençia; e aun por eso algunos le dezían Apio.

Fue enclinado por çelestial influençia desde su tierna hedat, cuanto algúnt poco de conosçimiento aver pudo, a seguir los estudios e adquirir sçiençia. Por eso curosamente en las çibdades e escuelas de Cremona e de Milán e de Nápol trabajó fasta que fue bien enseñado complidamente e fecho universal en todas las sçibilidades, biviendo virtuosamente, tancto que las gentes d’ese tiempo en la griega lengua Partenias aquél lamavan, que dezir quiere ombre provado en toda la vida.

E muerto el padre, heredó grand fazienda en bienes raízes en la mantuana çibdat, por el padre a él dexados, en los cuales se mantenía. E por la çevil discordia que nasçió en ese tiempo entre Marcho Antonio e Octhoviano, perdió sus heredades, que le fueron tomadas por los de Cremona, que muy cercana era de Mantua. Por eso dixo en la Bocólica:

Mantua ve misere nimium viçina Cremone;


es a saber: “¡Guay de ti, miserable Mantua, por seer tan vezina de Cremona!”.

Veyéndose ansí despojado de su heredat e patrimonio, recorrió al emperador Octhoviano e fue presonalmente a la romana çibdat, ya vençido Macho Antonio. E con ayuda de Polión, poetha, e de Meçenas, chançeller del emperador, ganó provisión para que le fuesen tornadas sus heredades.

E, durante la espediçión e sosiego de morança en la recordada çibdat, fizo la Bocólica, en la cual tardó tres años. E fue por él corregida e a Gallo, su amigo, embiada. E después fizo la Geórgica, enderesçándola al memorado Meçenas, de quien tancta resçibiera subvençión, e acabola corregida en siete años.

E ya por expirementar o exerçir su ingenio d’antes que a Roma viniese, escrivió algunas pequeñas obras, de las cuales parescen nueve. A saber conviene: De culiçe, De rosa, De copa, Priapea mayor e Priapea minor, Bonus vir, Morentum, Est de non, Dire, usando la compusiçión métrica, en la cual fuera enseñado.

E cobradas sus heredades. fue muy perseguido por Arrio çenturio, çibdadano de Cremona, de los ançianos e uno de aquéllos entre quien fueron partidas las heredades de los mantuanos. E por la mala voluntad que le avía, fallada opportunidat, topando con Virgilio, siguiolo por lo matar fasta’l río Numiçio, en el cual vestido se lançó por el temor e peligro en que era.

Nadando librado de aquella presura, entendiendo que su vida non sería segura en la mantuana çibdat e nativa sin protecçión de mayor poder, a Roma se tornó en la sazón que Polión e Meçenas eran cónsules, ya d’ellos conosçido, procurando lo pusiesen con su interçesión en el palaçio del emperador. Onde queriéndolo collocar en mejor manera, esperaron opportunidat cuando más convenible sazón alcançar pudiesen.

Dende a poco delibró el emperador fazer entremesses, siquiere representaçiones, de la victoria que ovo de Marcho Antonio con grand festividat e aparejo solempne. La fama d’esto se estendió por las çircunvezinas partes, por cuya causa muchas e aseñaladas personas vinieron la víspera preçedenteaquel festival para çelebrar las represetaçiones asignadas. Lovió tancto esa mesma noche que las calles, por habundancçia de lodo en ellas agregado, siquiere cresçido, e mojamiento de los paños e rica guarniçión en el campo Marçio puestas, parescían denegasen a fin en el asignado término la fiesta venir pudiese. E fue Octhoviano muy pesante de se perturbar tan solempnes juegos e tan insignes representaçiones por él esperadas gozosamente e de los allegados non con pequeño deseados fervor.

Tancta fue la ira e desplazer que d’esto el emperador ovo, que, tacibundo, triste representava faz, indinada catadura, terror a los çircunstantes poniendo, demostrava, tancto que los más allegados a él non se atrevíen de le algo dezir. Ansí rescçibió aquella noche, a él de las otras çercanas paresçida, mas dilatada e sin proporçión conforme a la disferençia del tiempo. El sueño suyo de sus ojos e las curas combatieron su pensamiento.

Plogo a Dios, por quien natura es conservada e regida, a la media noche veno tan poderoso e valido viento, que derramó las nuves e çesó el agua e secó las calles, enxugó los paños e serenó el turbado çielo, dexándole mostrar su estrellar fermosura, qu’el tenebroso tiempo luvioso cubierta tenía. Amanesçió el sereno día sin interpusiçión impeditiva, la lumbre representando de los solares cavallos mejor la dispusiçión de festivar restituida, e que por el común deseo era mentalmente fabricada.

Pensar puede vuestro alto ingenio prático, exclaresçido señor, cuánta letificaçión ho manifiesta alegría disnubiló la imperial ante denigrada faz. Tancto fue el çesáreo plazer, que fizo abrir las puertas e, mandando todos indiferentemente e libre de entrar facultad oviesen, con el gozar de su gozo pudiesen, con la distinguiçión que los grados de aquéllos requirían.

E cuanto primero temer los fazía dubdar fablasen al enojado emperador, tancto atrevimiento reverencial presta osadía plazible a los çircunstantes de fablar a la augusta magestad. Entonçe Virgilio, persona muy avisada tan bien e ansí en los curiales fechos como en los sçiençiales misterios, e vista la tal dispusiçión acçeptable, de arridente alegría la del divino prínçipe faz guarnesçida, sin tardança escribió los siguientes versos:

Nocte pluit tota, reddeunt spectacula mane;
divisum imperium cum Iove Çesar habet,


que quiere dezir: “toda la noche llovió –es a saber, grand parted’ella- , e tornan las representaçiones en la mañana –es a saber, fue en la mañana dispuesto para se fazer-, ansí que paresçe que el señorío del mundo, siquiera el mandar, sea partido entre dios e el emperador”. Quiere dezir que paresçía mandasen a vezes; que el tiempo fue luvioso cuando dios quiso e fue sereno cuando el emperador ovo d’ello talante.

E puso aquellos versos pegados con çera en la puerta de la cámara del emperador, el cual, de la suya saliendo cámara, ir queriendo a las representaçiones, aquellos vido versos. A los leer parándose, como letrado e persona que sabía bien versificar, plógole mucho, entendiendo bien al propósito fazían e la continjençia de la fiesta llenamente significavan. Tomólos, encomendándolos a Meçenas, que çerca d’él iva. Preguntó quién los avía ordenado, a quien Cornefiçio respondiendo dixo: “Esclaresçido emperador, yo los fize por el gozo de tu bienaventurada fiesta”. Loó mucho el emperador su obra e la brevedat de los versos tancta substançia comprehendiendo, creyendo él e los circunstantes ansí fuese por Cornefiçio fabricados seído aquéllos oviesen.

E después que las representaçiones complidas fueron muy gaudiosamente çelebradas, dexando el emperador en su çesáreo palaçio, tornó a su casa Meçenas. Mostró aquellos versos ya dichos e a él encomendados a Virgilio, diziendo por Cornefiçio fechos fueran, a quien respondió Virgilio: “Señor chançiller, yo los fize por aver occasión de fablar al empreador e la suya, esto mediante, alcançar notiçia, inclinándola a me bien fazer; e non por Cornifiçio, segúnd él contra verdat afirmó, allí puestos, e menos ordenados, fueron. E por que se muestre con mayor evidençia ser ansí, yo añaderé a estos versos otros començados continuativos de razón; veremos si los sabrá Cornifiçio acabar”.

E puso siguiente de los primeros versos

Hos ego versiculos feci, alter tulit honorem;


que quiere dezir: “Estos versos yo los fize, e ovo otro la honra e loor d’ellos”. E luego puso al principio por orden:

Sic vos, non vobis...


cuatro vezes, una en pos de otra, por comienços de versos, que quiere decir: “Ansí vós, e non para vós”.

E tornolos a pegar a las puertas de la imperial cámara del emperador. El cual saliendo, paró mientes en ellos, cuidando fuesen otros e, visto aquéllos que d’antes fueran puestos eran con añedimiento prinçipiado, dixo a Cornifiçio: “¿Por qué añadiste tales palabras uniformes sin les dar complida sentençia? Cúmplelas, pues las començaste, e añade la consecuençia ya en su principio engendrada”. A esto Cornifiçio non supo responder: ansí quedó confuso. Entonces Meçenas dijo: “Prínçipe non vençido, sepas que non fizo estos versos Cornifiçio, sinon Virgilio, aquel mançebo mantuano a quien feciste restituir lo suyo e resçebiste por interçesión mía en tu sagrado palaçio, al número de tus familiares aquél agregando”.

Mandó el emperador que fuese llamado e, aquél venido, con alegre le dixo catadura: “Cumple los presentes e començados versos”. El cual, sin entreponer tardanças, lo fizo, e puso en el primero de los que ansí non eran acabados:

Sic vos, non vobis, mellificatis, apes;


que quiere decir: “Ansí vos, las abejas, fazéis miel para otrie e non para vós”. En el segundo verso puso:

Sic vos, non vobis, vellera fertis, oves;


que quiere dezir: “Ansí vós, las ovejas, traés los velloçinos para otrie e non para vós”. En el terçero verso puso:

Sic vos, non vobis, fertis arata, boves;


que quiere dezir: “Ansí vós, los bueyes, traés los arados para otrie e non para vós”. En el cuarto verso puso:

Sic vos, nonn vobis, nidificatis, aves;


que quiere dezir: “Ansí vós, las aves, fazedes las crianças de vuestros fijos para otrie e non para vós”.

Esto visto, dende adelante tomó el emperador grand plazer, teniendo Virgilio en mayor reputación, plaziéndole oír sus fermosos dezires, non algo menos faziéndol’ merçed e sosteniendo su bivienda onradamente. A tancta legó con su alteza notiçia e prática por causa d’esto, que ya podié por otros interçeder. Ansí reposó la confiança imperial en él, vista la suficieçia virgiliana, discreçión y modestia, que non dubdó encomendarle la ordenança de su istoria y fazimiento de su corónica –que sinon a los más scientes encomendar non era entonçes costumbre las resçitaçión en scripto de las gestas imperiales-, queriendo, por lo encargar a tan glorioso y claro varón, canonizar sus estrenuos fechos e perpetuar su indelibre memoria, dexándolos scriptos en el sçientífico e dulçe stillo virgiliano. El cual, maguer la carga fuese grande e la fiança non poca, por el grand talante que le avía de servir, prompta voluntad de obedesçer, acçeptolo, toda excusa aparte puesta. ¡O, cuánta bienaventurança esa alcançaron sazón los muy nobles fechos del çésar Octhoviano por tan elocuente lengua resçucitados, sin quien non durara tan divulgada su estendida y comendable fama! Más feliçidat le añadió aquel día que aquél en que al imperial grado fue sublimado.

Pues pensando Virgilio en su alta investigaçión por qué manera e más coloradamente sin mostrar adulaçión podría representar y publicar los imperiales loores del virtuoso prínçipe Octhoviano, considerando de todas las loables cosas era doctado, sólo de una fallesçido que las otras difuscava ho menos claras rendía, es a saber era de pequeño siquiere baxo linagge (e si alcançó el imperial grado fue por la privança que alcançó con Julio Çésar, predecesor suyo, e por los grandes favores que le dio en su tiempo, fasta lo fazer su fijo adoptivo, dexándolo tanto apoderado, que al trono augustal del sagrado imperio tranquilla ovo facultad de sobir); ocurriole, para esta reparar mengua, sin la cual en meior comutada los otros loores paresçerién eclipsi, fuese convenible introduzir la istoria de Eneas e traer las succesiones de tiempos de cuál Octhoviano desçendía linagge con fermosas simulaçiones. E por las respuestas que finge que fueron a Eneas dadas en las desçendida del infierno, introduze las virtudes, fama, gloria e dilactada señoría de aquel seer vatiçinadas e cuántos provechos vendrién al mundo de su dominaçión, por muchas afirmando testificaçiones siglos dorados en su tiempo serién como en los días de Saturno. De manera que piensa el simple leedor que Virgilio quiere contar en esta obra los fechos de Eneas, e aquél ministra loores de Octhoviano: so el velo poéthico e colores retoricales discretamente e pallidiada fiere aquella señal a do non paresçía tirar.

En esta obra Virgilio introduze virtuosas costumbres, inclinando los oyentes a bien fazer. Onde en las respuestas que Eneas avía de los dioses, siquiera en los votos e sacrifiçios que fazía, inclina non poco a la religión. Aprovando las piadosas obras en las afruentas en que se vido Eneas e cómo las pasó sin temor ho flaqueza, inclina los oidores a esfuerço, siquiere de osar cometer grandes fechos. En los pactos que fueron entre Eneas e el rey Latino, eso mesmo con el rey Evandro, muestra las práticas cómo libran ho han de librar en las cortes de los reyes e saber regirse en las mobilidades d’ellas. En las batallas que ovo fortuñios e infortuñios muestra la instabilidat de la Fortuna e cuán poca fiuza se deve poner en los temporales bienes.

E por esta manera toda su istoria es llena de fructuosa doctrina e, si el leedor supiere prescrutar el poethal intento, en tal manera que cualquier de los estados del mundo e cada una de las hedades e cual pluguiere de las regiones e religiones pueda tomar doctrina e libre para bevir virtuosamente.

Cuéntase por Servio en la glosa que fizo por el Virgilio de los grandes misterios en esta Eneida contenidos, afirmando que en el primero libro por integumentos methafóricos e fabulosos representa todo lo que en la primera contesçe hedad al nuevo ombre veniente en el mundo, en aquel Eneas representado. E, ansí, en el segundo de la segunda hedat, continuando por las otras el curso de la mundana vida o por los otros libros lo que en la llena hedat acaesçe. Ansí que es un espejo doctivo en do cada uno puede contemplar su vida, las faltas e reparaçiones de aquélla.

Fízola Virgilio esta Eneida con tancto estudio e deliberaçión, que tardó en ella onze años e acabó d’ella doze libros. E, arrebatado de la muerte, non pudo más continuar, sino fasta la muerte de Turno, rey de los rútulos. Ansí, dexó la obra non acabada nin corregida, que avié de continuarse fasta la muerte de Eneas. E depues aquellos doze libros por mandato de Octhoviano fueron corregidos de Tuca y Varo, segúnd el Servio allí mesmo testigua. Onde aquellos doze libros ansí corregidos son la Eneida de Virgilio que vós, señor, demandades. Fue ansí fecha aquella correcçión que non añadieron de suyo ninguna cosa, mas quitaron lo que les paresçió superfluo, siquier de sentençia ayuno, de manera que lo contenido fincable todo fuese virgiliano.

E después sant Esidoro, arçobispo de Sevilla, catando que la intinçión de Virgilio, segúnd su prinçipio, fue continuar la istoria, desçendiendo por el linagge de Eneas fasta su muerte, e quiçá más verdaderamente fasta el tiempo de Octhoviano e suyo, fizo una Eneida en prosa latina e començó desde el rey Nereo e de la reina Idai, cuyas fijas fueron las çincuenta nereidas, e una d’ellas Thethis, madre de Acchiles, e continuó la istoria fasta el destruimiento de Troya. E de allí prosiguió los fechos de Eneas, alegando los versos de Virgilio que al propósito fazen, e cumplió la istoria fasta el tiempo de Octhoviano. E por non poner, siquiere enxerir, aquellas dulçores poéthicas en tanta elocuençia como Virgilio, aquella obra non es tancto memorada.

E, por ende, el que saber quisiere los secretos de las istorias e bien entender las intinçiones de los actores cumple que vea muchos istoriales e abeze su entendimiento a la universal aprehensiva.

En este paso, señor muy exçelente, devedes notar que poco vale a los grandes prínçipes e reyes fazer aseñalados e estrenuos fechos cuanto a la perpetuaçión de la fama si non ayan lengua enseñada que lo sepa dezir e por sçientíficas e dulçes palabras en scripto contar. E non encomendar, siquiere fiar, el fazer de las corónicas a escrivanos de cámara romançistas, segúnd en estas se faze parte, que lo ponen en gruesas e rudas palabras, diziendo tan manifiestas adulaçiones e parçialidades, non sabiéndose cobrir con el rectorial velo, que son menospresçiadas las corónicas ordenadas por ellos. Las cuales así contentibles, ventura non alcançan de escrevirse sinon en letra tirada, e las más vezes por mano de abezantíos, que nunca en la casa entraron de orthografía, en delgados papeles, de pobres vestidos cubiertas, cuya fama non se estiende fuera del terretorio. Bien paresçe que los fazedores d’ellas non fueron criados con leche rectorical, ne mantenidos de la vianda poéthica, nutritiva de los generosos entendimientos.

Non digo por vituperar ho desfavorir a los que oy las tales escriven corónicas, mas doliéndome que tan gloriosos fechos como de los reyes çercanos d’este tiempo pasados perescan, abreviada la duraçión de su nombradía (singularmente, la memoria recordable del muy exclaresçido rey vuestro padre ansí por estar escondida ho, al menos, non paresçer cuanto devía), por mengua de non ser encomendadas las gestas corónicas d’ellos a quien las sepa contar e bien dezir.

¡O, poderoso Dios, que pasados más de mill años después de Eneas, susçitastes la virgiliana lengua, faziéndole reparar las faltas que la Istoria de Frigius Dares testigua contra Eneas, así en caber en el vedimiento de su propria çibdat, como aver esfuerço remiso, e, demás, elevar sus loores con tancta serenidat de palabras, digna embiar tu spíritu illuminativo al coraçón de los reyes, que tienes en tu mano, para que busquen en el presente tiempo enseñados varones que los buenos fechos e loables de sus predesçesores e suyos sepan complidamente contar, faziendo resonar su nombre a los orientales fines e más lexos de nuestra morança, por enxemplo de muchos e provecho común, a loor e gloria tuya, a quien plogo darles ayuda para los fazer!

Spero en la misericordia suya vós, señor, seredes movedor d’esto desque viéredes la diferençia entre el dezir virgiliano por esta traslaçión e la susurraçión balbuziente de las corónicas antes memoradas.

E, ansí, la manera del proceder en la intinçión del actor antepuestas, non es de olvidar aquí mesmo que tancta es la latitud es disfusión de la philosófica doctrina, que non se puede escrevir alguna cosa que so alguna de sus partes non sea contenida. Onde aquesta obra de la Eneida so la parte moral vuestra serenidad sepa es collocada, en aquéllas las suyas teniendo fundadas razones.

E porque sea manifiesto a vuestra expeculaçión en cuanta estima e preçio es avida la excelençia d’esta Eneida de los grandes philósophos e famosos actores conosçida, oiga vuestra serenidat qué dize aquel famoso en la poesía Ovidio, de Virgilio fablando e d’esta obra en los argumentos que fizo a la Eneida:

Nec me prelatum cupio tibi ferre, poetha,
ingenio si te subsecor hoc satis est;


que quiere dezir: “E non me deseo a ti, poetha, anteponer; es asaz a mí si te puedo con mi engenio seguir”.

E aquel seráfico Dante dixo en la Primera comedia e capítulo primero:

Tu se’ lo mio maestro e’l mio auctores,
tu sei solo colloi da qu’o tolsi
lo bello stillo che m’a fato honore;


que quiere dezir: “Tú eres el mío maestro, el mi actor; tú sólo aquél de quien tomé el fermoso stillo que me ha fecho onra”.

E Staçio, tan elocuente, en la Thebaida dixo, en fin del libro dozeno:

O michi bis sex multum vigilata per annos
Thebai! Iam certe tibi fama benignum
stravit iter cepitque novam mostrare futuris!
Iam te magnanimus dignatur noscere Cesar,
Italia ima studio discit memoratque iuventus.
Vive, precor; ne tu divina Eneida tempta,
sed longe sequere, vestigia semper adora;


que quiere dezir: “¡O, la mi Thebaida, mucho velada por doze años, ya de çierto la presente fama te aparejó benigno camino e començolo mostrar nueva a los venidores; e ya el magnánimo César digna saberte, e ya eres estudiada en Italia, aprendiéndote e recordando los mançebos; ruego que bivas, es a saber, dures, e non tientes tú la divina Eneida, es a saber non te iguales con ella, mas síguela de lexos e adora siempre sus pisadas!”.

Non menos es de recordar de aquel oculado, siquier previsto, emperador Octhoviano, de quien antes fablé, en cuánto presçio tovo la insignidat de Virgilio, que, vista su Eneida, lo deificó, segúnd paresçe en aquellos versos de su deificaçión qu’el mesmo emperador fizo, que comiençan:

Ergo ne supremis potuit vox improba verbis..., etc.


¿Qué diré? Todos los actores que de Virgilio han fablado le dan grandes loores, elevando su nombre, e los más exçelentes poethas latinos le conosçen ventaga e non dubdosa mejoría.

Por ende, la singularidat del actor non poca presta exçelencia a su postrimera y singular obra, en cuyo piélago fallará vuestro real coraçón todo lo que desea a illuminaçión de la cavalleril doctrina e conservaçión de políthica vida, con cierta demostraçión de real enxemplo, sin otras singularidades poéthicas e sçiençiales soluçiones de dubdas, siquiere abrimiento de invençiones, con ministración istorial anticada e arridençia de oír delectable.

Çiertamente, por mí non podrién ser expresados los bienes que nasçen e las utilidades que se alcançan de su lectura. Sólo a aquél pertenesçe que los suyos pudiere fasta los más abscondidos penetrar secretos.

Esto poco que en la suya dixe comendaçión abasta para exçitar vuestra real voluntad a inquirir por continuada e asidua lectura sus provechos e aver aquél en la stimaçión que meresçe, pues que a Dios plogo tancto beatificar la castellana lengua que en aquéll tan esmerada fuese trasladada istoria e, por ella conservada, biviese çerca de los romançistas tan provechosa doctrina, que de la lengua non han notisçia latina, en do fue originada y se mantiene çerca de los entendidos onde su dolçor más sabrosa es mejor sentida.

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